La mujer, presente

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIAL
Aunque la coincidencia, este año, del Día de la Mujer con la jornada de reflexión, ha provocado que muchos actos se hayan desplazado de fecha, ayer tanto la capital como otros muchos pueblos tuvieron un recuerdo, menos institucional por las circunstancias, para los logros obtenidos por las mujeres en una lucha que comenzaba hace más de un siglo y que buscaba conseguir la igualdad. Pero, a pesar del empeño, y de lo mucho conseguido, queda mucho por hacer.
Aunque la coincidencia, este año, del Día de la Mujer con la jornada de reflexión, ha provocado que muchos actos se hayan desplazado de fecha, ayer tanto la capital como otros muchos pueblos tuvieron un recuerdo, menos institucional por las circunstancias, para los logros obtenidos por las mujeres en una lucha que comenzaba hace más de un siglo y que buscaba conseguir la igualdad. Pero, a pesar del empeño, y de lo mucho conseguido, queda mucho por hacer.
Hay que recordar que negar la problemática de las mujeres es olvidar al 51 por ciento de la población de este mundo, en que el 70 por ciento de la población pobre es femenina. En muchos países, las mujeres no tienen derecho a heredar, la mayor parte del trabajo que realizan no es remunerado, el 33 por ciento son analfabetas, 100.000 mujeres mueren anualmente por abortos mal practicados, millones de niñas han sufrido la extirpación de sus órganos genitales y la violencia sexual se practica en todas las guerras. Por eso, un año más todo el mundo ha conmemorado un hecho histórico de reivindicación de legítimos derechos. Un 8 de Marzo que pretende ser una llamada de atención a la sociedad. Recordatorio periódico de la situación de desigualdad que sufre la mitad de la población, más o menos denigrante en función del entorno social, pero siempre lesiva de esos derechos humanos y de ciudadanía.
Hay que obligar a ser iguales. Desgraciadamente la igualdad no es una de esas cosas que ya venían escritas en el alma. Es una conquista y además su dificultad mayor no estriba en llegar a ella, sino en mantenerla. Las mujeres tendrán que luchar mucho, pero no hay que dejar que lo hagan solas. También es una lucha de hombres. Es cosa de todos.