La pasión por las rosquillas del santo

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

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Te cuento
Cada cual puede creer lo que considere oportuno con respecto a las bondades curativas de las rosquillas de San Blas. Véase, es una obra divina o pura autosugestión. Lo que sí resulta unánime es que los dulces están para repetir una y otra vez. Los vecinos de Valdenoches acompañaron ayer al santo por las calles de la pedanía antes de degustar el tradicional manjar. No obstante, antes de poder asaltar el susodicho era necesario que el cura del pueblo bendijese las bandejas. Los fieles, pacientes y hambrientos a la vez, no quitaron ojo de la mesa hasta que el cura impuso la bendición y, con ella, la veda abierta a su degustación.
El alcalde capitalino, Antonio Román, acabará con una indigestión de rosquillas tras hacer acto de presencia en las fiestas de San Blas de las pedanías de Iriépal y Valdenoches, donde este fin de semana han celebrado fiestas en honor al santo. A cambio, el primer edil no volverá a tener problemas de garganta si se cumple la tradición del santo, que reza que quien se come un dulce de este tipo en el día de San Blas –el pasado 3 de febrero– estará protegido de los males de garganta durante todo el año.