La pequeña gran historia del bar de Huertahernando
01/10/2010 - 09:45
Por: Redacción
Te cuento
El bar del Hogar del Jubilado de Huertahernando se quedó, huérfano, sin nadie que pudiera hacerse cargo de él. Aquél entrañable lugar donde los vecinos iban a tomar un chato, o a jugar alas cartas, empezaba a deteriorarse, como consecuencia de su falta de uso. De vez en cuando abría, pero perdió el ambiente que antes le daba el anterior dueño.
Ahora, y después de una incansable labor del alcalde, Bernardino Guerrero, por fin se ha encontrado a un joven, Alberto, de unos 40 años. Disfruta, a cambio de responsabilizarse de su mantenimiento, de casa gratis. Los beneficios también se los lleva íntegros. Este muchacho de Canredondo tiene contento a todo el pueblo por el buen servicio que lleva prestando este verano, desde que comenzó. Ahora, los chatos saben diferentes; las partidas no las tienen que interrumpir para levantarse y servirse una cerveza. Ya de paso, esta localidad ha sido conocida en toda la región, ya que hasta allí se ha desplazado la televisión, y este acontecimiento ha servido para dar un empujoncito a la búsqueda del alcalde; se busca joven pareja que se haga cargo del bar del jubilado, se anunciaba. Un anhelo que se ha hecho realidad, gracias al tesón de un alcalde.