La pescadilla con cola
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
La Guardia Civil ha detenido en la provincia de Guadalajara a cinco personas acusadas de la sustracción de cable del tendido telefónico. Según la Subdelegación del Gobierno, las detenciones tuvieron lugar la semana pasada entre las localidades de Anguita y Aguilar de Anguita y en el término municipal de Horche y con ellas se viene a tranquilizar a una población alterada ante los continuos cortes telefónicos.
Pero estos hechos no son exclusivos de este año, sino que se remontan varios meses atrás. En la provincia, según los datos facilitados por Telefónica, se registró una sustracción por mes entre septiembre y diciembre, aunque a partir de éste último la cifra empezó a crecer. Rebollosa de Hita, Driebes, Caspueñas, Valdeavellano, Valdegrudas, Galápagos, Valdenoches, Loranca, Armuña de Tajuña, Escopete, Renera, Mirabueno, Mesones y Hontanares son algunas de las localidades que se han convertido en víctimas de estos robos. Pero no sólo Guadalajara sufre de este nuevo mal. El cobre se ha convertido en un metal fácil de conseguir y bien pagado en el mercado negro. Cuatro distritos de Madrid capital, a oscuras por el robo de un millón de metros de cable; farolas de barrios enteros inutilizadas en ciudades como Plasencia o la paralización de las obras del AVE de Barcelona y Valladolid no son más que algunos de los efectos colaterales causados en los últimos años por estos amantes de los ajeno. Guadalajara no es una excepción.
Los saqueos de este material, imprescindible en la red eléctrica y en la ferroviaria, resultan más alarmantes porque estas bandas están demostrando que cuentan con redes de distribución muy profesionales, aunque los verdaderos culpables de que la proliferación de estos robos son aquellos que compran el material a pesar de su procedencia. Por eso, ahora, el toque de atención debe dirigirse hacía aquellos que compran chatarra de procedencia ilícita. Los ladrones roban cobre porque hay quienes les pagan bien por cada kilo de metal robado. Es la pescadilla que se muerde la cola.
Los saqueos de este material, imprescindible en la red eléctrica y en la ferroviaria, resultan más alarmantes porque estas bandas están demostrando que cuentan con redes de distribución muy profesionales, aunque los verdaderos culpables de que la proliferación de estos robos son aquellos que compran el material a pesar de su procedencia. Por eso, ahora, el toque de atención debe dirigirse hacía aquellos que compran chatarra de procedencia ilícita. Los ladrones roban cobre porque hay quienes les pagan bien por cada kilo de metal robado. Es la pescadilla que se muerde la cola.