La realidad del castillo de Torija

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Editorial
Tras una década en la que el turismo provincial ha registrado uno de los mayores desarrollos de la región, era de justicia que Guadalajara contase con un Centro de Interpretación Turística (Citug). El pasado 24 de julio esta máxima se hacía realidad y se inauguraba este servicio en el castillo de Torija.
Se iniciaba una nueva etapa y desde entonces 5.000 personas han visitado unas instalaciones en las que se han invertido 2,8 millones de euros, a los que hay que sumar los 432.000 para la elaboración del Plan Estratégico, donde se definió el contenido del propio centro. Sin embargo, la Diputación quiere hacer de esta instalación un centro vivo y por ello apostará por mejorar, poco a poco, más si cabe este servicio que se ubica en el patio de la fortaleza propiedad de la Diputación de Guadalajara. Con esa intención, la Institución provincial abordará hoy en pleno destinar 300.000 euros de los remanentes de tesorería a la dotación del resto de plantas del castillo. Todo esfuerzo puede parecer poco si tenemos en cuenta que desde el Citug lo que se pretende es que los visitantes salgan con más ganas de conocer la provincia. Ya el día de su estreno, la presidenta provincial recordó los duros tiempos que ha vivido el castillo de Torija, que fue volado durante la Guerra de Independencia para evitar que cayera en manos de los franceses. A mediados del siglo XX se realizaron unas importantes obras de consolidación, aunque fue necesario realizar más actuaciones con el paso del tiempo. Al final, fue la propia Diputación la que asumió el reto de reformar este castillo. Ahora, ya se ha acondicionado la Planta Cero, en la que está el Centro de Recepción de Turistas, y se ha diseñado el logo de las instalaciones. Pero ahí no acaba el trabajo. De cara al futuro, hay que dotar de contenido al resto de plantas. La primera estará dedicada al patrimonio cultural; en la segunda el protagonismo recaerá sobre el histórico-artístico y en la tercera en el etnográfico. Un reto que se afronta con seriedad si tenemos en cuenta la cuantía que se va a destinar a ello. Eso son realidades, y lo demás nada.
“Si en un año hemos hecho las obras y abierto la planta cero, nadie puede decir que nos va a faltar ilusión, ganas y compromiso para terminar el proyecto”, aseguró Pérez León.