La ‘realpolitik’ de Uribe

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

ENRIQUE VÁZQUEZ
La grave tensión regional generada por el asalto militar colombiano en suelo ecuatoriano (y la muerte allí de 21 guerrilleros de las FARC, entre ellos el relevante Raúl Reyes) está siendo manejada por Bogotá bajo una óptica militar: todo se subordinó al hecho central de liquidar a Reyes.
Hay pocas dudas de que la localización del número dos de las FARC fue posible desde el gran apoyo tecnológico, equipo y personal incluido, que Washington da al gobierno de Bogotá en el marco del Plan Colombia, que hace del gobierno Uribe el tercer receptor de ayuda militar norteamericana en el mundo, solo tras Israel y Egipto.

Los criterios de realpolitik llevaron a la muerte de los terroristas en dos etapas (bombardeos de precisión sobre el campamento y entrada posterior de fuerzas especiales para rematar la acción). Aparentemente nadie se planteó la posibilidad de capturar a los reunidos que estaban durmiendo. Este primer dato revela la fuerte preferencia del gobierno colombiano por la fuerza.

Tampoco, aparentemente, se sopesó el riesgo de que la expeditiva decisión complicara gravemente o impidiera a medio plazo la esperanza de liberar a más rehenes y, en concreto, a la franco-colombiana Ingrid Bethancour, cuya salud está en grave peligro tras su largo cautiverio en condiciones inhumanas. Uribe sabía que contaba con el respaldo norteamericano que, un hecho notable, se extendió a los candidatos demócratas Hillary Clinton y Barack Obama, quienes aprobaron la acción y ni siquiera mostraron alguna reticencia por la obvia violación territorial de la soberanía ecuatoriana.

En estas circunstancias, con Bogotá asegurando que las FARC trafican con uranio y han recibido 300 millones de dólares de Hugo Chávez, la reunión de la OEA de ayer en Washington solo podía ser un híbrido de satisfacción formal a Ecuador en el registro jurídico (la tesis de se merece un disculpa, según la fórmula de la presidenta chilena) y un llamamiento al diálogo para superar la crisis.

Tal diálogo es imposible ahora y también lo es predecir si, todo puesto en la balanza, Uribe ha hecho lo mejor para los intereses nacionales colombianos a largo plazo al situarse inequívocamente como la longa manus de los Estados Unidos en la región, el Israel de América Latina, según la ruda expresión de Chávez que ha hecho fortuna en los medios. Todo está por ver.