17/05/2019 / 21:16
Jesús de Andrés


Imagenes

La ruta 66

Casado no va a hacer su ruta 66 montado en una Harley Davison sino dando pedales.


Sorprende el optimismo de Pablo Casado cuando apela al espíritu de Rafa Nadal para no dar por perdido el partido. Hay que pelear cada punto para conseguir la victoria final, dice, aun cuando sabe que el partido de las elecciones al Congreso acabó hace ya unas semanas. Son 66, número de resonancias diabólicas, los diputados con los que contará, ni uno más. Desde luego que nada tiene que ver con la travesía del desierto a la que se enfrentó Adolfo Suárez allá por 1982, acompañado tan sólo por Rodríguez Sahagún, pero para un partido acostumbrado a la victoria y a gobernar, ese resultado es penoso. Y lo malo no es únicamente el número, lo malo es que para la ruta 66 que emprenderán en breve no cuentan con el equipo humano apropiado. Disminuido por todos los que se quedaron fuera y absurdamente compuesto por algunos de los fichajes estrella con los que se pretendió llamar la atención de los electores, el PP carece de un equipo con experiencia y saber en multitud de asuntos para los que, si pretende ser una alternativa de gobierno, debería estar preparado. De poco van a servir un periodista maniquí, un novillero de apellido ilustre o un predicador padre de una víctima de un luctuoso suceso, por citar algunos. Para atravesar un desierto, más que predicadores, hace falta gente que sepa leer los mapas, que sepa encontrar agua, que se oriente bien y resista las inclemencias del tiempo.

Casado no va a hacer su ruta 66 montado en una Harley Davison sino dando pedales. Y de poco le va a servir usar un discurso incendiario, en el que tan cómodo se encuentra, ya que habrá otros que le saquen los colores. Su amago de centrarse, pese a que se le advirtió de su necesidad por activa y pasiva, tiene más de oportunista ante la catástrofe que puede consumarse el próximo día 26 que de convencimiento personal. “El centro no es un espacio –ha llegado a decir– es cómo defiendes tus posicionamientos”. Nada más absurdo. El centro es un lugar, el que ocupa el electorado centrado. Lo otro, cómo haces política, es la moderación o la ausencia de ella. Ha habido candidatos que han centrado sus propuestas sin necesidad de moderar su discurso. Él no estuvo ni centrado ni moderado, quizá porque no pueda estarlo, porque su ADN político arrastra otras querencias.

El Partido Popular recuperará parte del voto perdido, sobre todo porque tiene músculo estructural y en muchos lugares no habrá candidaturas de Ciudadanos ni de Vox. Lo que está por verse es si podrá completar la ruta 66 sin hacer cambios en su dirección y en su estrategia. Casado se la juega, pero también el PP si pretende seguir siendo un partido de futuro.


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