La ternura como medicina
01/10/2010 - 09:45
EDITORIAL
Sí la terapia con animales no es una utopía, es real, y cada vez más demuestra su efectividad en el tratamiento de enfermedades.
La residencia El Balconcillo es buena prueba de ello ya que ayer mismo se iniciaron sesiones de esta técnica para mejorar la calidad de vida de los mayores. Y sin duda, la actividad tuvo, al menos con el factor novedoso como aliado, un efecto muy positivo. Los animales son nuestros aliados y compañeros en multitud de circunstancias, a veces hasta nos salvan la vida o ayudan a que ésta sea mucho más placentera y saludable, son nuestros compañeros para luchar contra la depresión o contra la ansiedad. El abanico de pacientes susceptibles es muy amplio y no se puede decir que los animales domésticos sólo ayuden a niños conflictivos, a autistas o a personas deprimidas, sino que pueden ser muchos más los enfermos que pueden servirse de este tipo de terapias. La ternura y el cariño se convierten en la mejor medicina.
Son muchos los estudios que se han realizado sobre esta materia, pero es ahora cuando comienza a extenderse su aplicación real. La profesionalidad de estas técnicas exige un grado de preparación en los animales muy alto. Por eso, se les selecciona y entrena a conciencia tras cumplir con éxito pruebas de salud, habilidad y aptitud. Tanto caballos, perros, animales de granja o incluso delfines son válidos para diferentes tratamientos, aunque son los perros, por su afable carácter los que se utilizan con más frecuencia. Pero no nos engañemos, la contribución que un animal de compañía puede aportar a un enfermo depende del tipo de paciente en el que se esté aplicando. No hay patrones fijos, en cada afección los beneficios de emplear estas técnicas son distintos. En ningún caso un animal de compañía proporciona la curación absoluta del paciente, pero sí que es un soporte, una ayuda.
Son muchos los estudios que se han realizado sobre esta materia, pero es ahora cuando comienza a extenderse su aplicación real. La profesionalidad de estas técnicas exige un grado de preparación en los animales muy alto. Por eso, se les selecciona y entrena a conciencia tras cumplir con éxito pruebas de salud, habilidad y aptitud. Tanto caballos, perros, animales de granja o incluso delfines son válidos para diferentes tratamientos, aunque son los perros, por su afable carácter los que se utilizan con más frecuencia. Pero no nos engañemos, la contribución que un animal de compañía puede aportar a un enfermo depende del tipo de paciente en el que se esté aplicando. No hay patrones fijos, en cada afección los beneficios de emplear estas técnicas son distintos. En ningún caso un animal de compañía proporciona la curación absoluta del paciente, pero sí que es un soporte, una ayuda.