La voz de los cazadores

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
Representantes del sector de la caza y de los agricultores se manifestó ayer en Madrid para mostrar su repulsa ante la gestión de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y contra la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad.
Para ellos es la gota que colma el vaso y aseguran que puede acabar con la caza, pues es una ley “punitiva, ambigua, intervencionista y confiscatoria”. En el lado opuesto se encuentra la ministra, quien, tras matizar que respeta cualquier manifestación, recrimina que ésta se celebre con cierta inmediatez de las elecciones, lo que la hacía recalcar, que las reivindicaciones de los manifestantes “no tienen nada que ver” con la futura ley, sino con el ejercicio de la actividad de la caza por parte de las comunidades autónomas.
Quizá ambos tengan razón. Y quizá esta situación se hubiera evitado si antes de aprobar la Ley de la Biodiversidad se hubiera mantenido un contacto continuo con los cazadores. Ahí se puede encontrar el verdadero problema que ha desatado esta corriente de oposición por parte de los amantes de la caza a una ley que algunos han llegado a decir, atenta contra el mundo natural. Los cazadores deberían participar activamente, y con la representación adecuada, en cualquier norma que tenga que ver con la caza y el medio ambiente, pues debe quedar claro que la caza es una actividad ancestral que ayuda a conservar la naturaleza y enriquece las economías rurales. Por que al final, lo que más debiera importarnos a todos es que los humedales y los montes estén bien conservados, y los montes mejor conservados que muchos conocemos, con sus tomillos y sus jaguarzos y sus nidos de mariposas brillando al sol tras la niebla, eran cotos o fincas de caza.
Es indudable que la caza es imprescindible para el medio rural, la renta agraria y los que cuidan el territorio y la conservación de la naturaleza y su biodiversidad necesitan de todo el esfuerzo de la sociedad y principalmente de la gente del campo, la caza, los cazadores pero también del Gobierno.