Las minas de Hiendelaencina, un hito turístico que toma forma
Junto al turismo gastronómico, natural, monumental- con Sigüenza y Brihuega a la cabeza- que ofrece ya la comarca con excelentes resultados como acabamos de conocer, se sumará en poco tiempo el turismo industrial, que ya tiene ejemplos en los que fijarse en otros lugares como León o Huelva.
Durante más de un siglo, desde que en 1844 se explotase la primera sociedad minera al descubrirse el rico subsuelo de una pequeña aldea de apenas 200 habitantes, las minas de Hiendelaencina fueron motor de una transformación económica, humana y urbanística en la zona, dando lugar a la llamada ‘fiebre de la plata’ con apertura de numerosos pozos. Distintos factores, fundamentalmente la baja producción y probablemente una mala planificación, llevaron al cierre definitivo de las minas en 1980, quedando de aquella parte de una bucólica historia el centro de interpretación conocido como El País de la Plata que recupera la memoria, permitiendo que el visitante pueda viajar, en parte, en el tiempo para retrotraerse a aquel momento.
Ahora, sin embargo, esa inmersión será mucho más real e intensa gracias a un proyecto que nace de una ilusión muy personal del alcalde- junto a un grupo de amigos- y que ha tomado dimensión al incluirse en los llamados planes de sostenibilidad que cuentan con la financiación de distintas administraciones, incluida la estatal. Hiendelaencina, en aproximadamente dos años, volverá a tener una mina que podrá ser visitada por un turista que no descenderá 600 metros como antaño, pero si unos 40, descubriendo las sensaciones que tuvieron aquellos, principalmente hombres, que arriesgaron desde su capital hasta su vida. No habrá ya plata, si granito y una recreación aproximada de lo que fue todo aquello. Es un sueño a lo grande pero que se ejecutará con los pies en la tierra, todo medido y controlado para ofrecer una experiencia inmersiva- que tan de moda está hoy- al viajero que encontrará otro motivo más para venir a nuestra provincia.
Junto al turismo gastronómico, natural, monumental- con Sigüenza y Brihuega a la cabeza- que ofrece ya la comarca con excelentes resultados como acabamos de conocer, se sumará en poco tiempo el turismo industrial, que ya tiene ejemplos en los que fijarse en otros lugares como León o Huelva. La galería subterránea tendrá 205 metros de longitud total a la que se accederá desde una rampa a cielo abierto de 110 metros. Parece que estuviesen excavando la M-30 en Hiendelaencina, pero no, es una idea original, ilusionante, realista, bien pensada y proyectada para recuperar la historia y sacarle rendimiento con una inversión de 2,3 millones que aportará algo distinto y atractivo a lo mucho de lo que ya goza la provincia, revitalizando la zona.



