LLEVA A LIMPIAR UNA MANTA Y ACABA MANTEADA
01/10/2010 - 09:45
Inés Menta López - Guadalajara
Mi perro me la jugó al olvidarme abierta la puerta del dormitorio. Llena de pelos y restos de comida, llevé la manta a la lavandería 5-à-sec de Guadalajara, que no había pisado nunca. Te obligan a pagar por adelantado y sólo en metálico: 8 euros
Un mes, tres semanas y dos días tardaron en dármela, tras pasar seis veces a recogerla (teniendo en cuenta que vivo en la otra punta de la ciudad).
La primera vez ya intentaron que me la llevara sin sacarla de la bolsa, y comprobé que estaba intacta tras pasarla por un aguachirri frío con tres gotas de suavizante industrial. Tras conseguir que la lavaran correctamente y así elimaran los restos de comida, luego no les daba la gana de quitarle los pelos alegando que no podían perder tanto tiempo.
Intenté que me recompensaran con un rodillo de papeles adhesivos quitapelusas y la dependienta de turno me insultó y zarandeó hasta lesionarme un dedo y arrancarme un botón de mi trenca marinera Pierre Cardin. Era sábado por la tarde y el centro comercial donde se ubica la lavandería estaba atestado de gente, contemplando el espectáculo.
Aunque tardaron en aparecer, los vigilantes de seguridad me quitaron de encima a aquella mujer. Pero los que ahora están tardando en reaccionar son los responsables, al más alto nivel: Envié un fax al director general en España de 5-à-sec, y como no dio señales de vida, me dirigí por e-mail al presidente de la compañía, en Suiza, adjuntando copia del fax. Sin respuesta directa, lo reenvió al director general España, quien me remitió e-mail de los archivados para quejicas como yo. Volví a dirigirme al presidente, y pasó la patata a un presunto Dpto. de At. al Cliente, aparentemente sin copia de los antecedentes, porque por e-mail me pedía que le relatara los detalles y aclarara en qué lugar del mundo me sucedió.
En la web de 5-à-sec resaltan la calidad como una de las ventajas de esta lavandería. ¿En qué manos se está dejando caer el -¿limpio?- negocio de las franquicias?Recomiendo la lectura del editorial de Le Monde del 2 noviembre 2007 Pourquoi le client nest plus roi, o de cómo se acabó la máxima de que el cliente tiene siempre la razón.
La primera vez ya intentaron que me la llevara sin sacarla de la bolsa, y comprobé que estaba intacta tras pasarla por un aguachirri frío con tres gotas de suavizante industrial. Tras conseguir que la lavaran correctamente y así elimaran los restos de comida, luego no les daba la gana de quitarle los pelos alegando que no podían perder tanto tiempo.
Intenté que me recompensaran con un rodillo de papeles adhesivos quitapelusas y la dependienta de turno me insultó y zarandeó hasta lesionarme un dedo y arrancarme un botón de mi trenca marinera Pierre Cardin. Era sábado por la tarde y el centro comercial donde se ubica la lavandería estaba atestado de gente, contemplando el espectáculo.
Aunque tardaron en aparecer, los vigilantes de seguridad me quitaron de encima a aquella mujer. Pero los que ahora están tardando en reaccionar son los responsables, al más alto nivel: Envié un fax al director general en España de 5-à-sec, y como no dio señales de vida, me dirigí por e-mail al presidente de la compañía, en Suiza, adjuntando copia del fax. Sin respuesta directa, lo reenvió al director general España, quien me remitió e-mail de los archivados para quejicas como yo. Volví a dirigirme al presidente, y pasó la patata a un presunto Dpto. de At. al Cliente, aparentemente sin copia de los antecedentes, porque por e-mail me pedía que le relatara los detalles y aclarara en qué lugar del mundo me sucedió.
En la web de 5-à-sec resaltan la calidad como una de las ventajas de esta lavandería. ¿En qué manos se está dejando caer el -¿limpio?- negocio de las franquicias?Recomiendo la lectura del editorial de Le Monde del 2 noviembre 2007 Pourquoi le client nest plus roi, o de cómo se acabó la máxima de que el cliente tiene siempre la razón.