Los atascos, incondicionales de la lluvia

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Ortiga
La lluvia es necesaria y positiva y, al tiempo, peligrosa e incómoda. Como muchas cosas en la vida, el agua, que ayer hizo acto de presencia en la capital acompañada del viento y el frío, tiene dos vertientes: es buena para el campo y mala para el desarrollo de la vida cotidiana.
Y es que el mal tiempo suele disparar el número de accidentes de tráfico, entre otras cosas. Uno de ellos se produjo ayer en la capital, en la A-2, a la altura de las obras que se realizan para construir un túnel bajo la autovía en el polígono industrial El Balconcillo. Al parecer, el conductor perdió el control de su vehículo y chocó contra la mediana, aunque no sufrió daños personales y pocos materiales. El conductor se llevó un buen susto y todos los que venían detrás y se dirigían hacia Madrid o cualquier otro municipio del Corredor del Henares se comieron un buen atasco. Los atascos son incondicionales de la lluvia. Nunca faltan cuando ésta hace acto de presencia. Los coches por el centro de la capital parecen ir en procesión en cuanto caen unas gotas, sobre todo en las horas puntas. Todo se ralentiza, y sin embargo, todo el mundo va con prisas. Bendita lluvia... para quedarse en la cama.