Los impuestos: socialistas versus populares

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

CARTAS AL DIRECTOR
Sin duda que muchos habrán visto en la Prensa noticias sobre el superávit presupuestario del que hace gala el Gobierno. Y puede que se hayan preguntado cómo puede ser, si cada vez se percibe un derroche mayor en todo lo que huele a público. Las recientes noticias referentes a la vivienda de un Ministro –por sólo poner un ejemplo- reflejan una actuación, que únicamente puede explicarse en el marco de una desaparición total de la austeridad, que hemos vivido en el ámbito de lo público en otros períodos y que tan inequívocamente demanda el pueblo español.
Entonces ¿de dónde viene el superávit? Pues de los bolsillos de los contribuyentes, que es tanto como decir de los asalariados, pues es de las rentas medias del trabajo de donde sale la parte del león de la recaudación tributaria. Y ¿cómo hemos podido llegar a esto con un Gobierno que se dice socialista? Para esto no tengo respuesta, pero si puedo decir claramente que lo que está sucediendo en estos momentos es que incluso cuando las rentas empiezan a declinar, el empleo a flaquear y las perspectivas económicas a deshincharse, el voraz sistema fiscal del PSOE sigue recaudando de forma inmisericorde y sacando de los bolsillos de los contribuyentes tanto, que hasta se les puede devolver a algunos unos centenares de Euros, pues el sistema apenas lo va a notar.
¿Recuerdan Vds aquellas promesas protagonizadas por el asesor de ZP, Miguel Sebastián, que decía que iba a instaurar un tipo único y no sé qué más? … Pues nada señores , nada de nada. La “reforma” del reincidente Ministro de Hacienda ha consistido en bajar algunas alícuotas que se veían compensadas por la eliminación de desgravaciones y el aumento de la recaudación generado por la marcha de la inflación. Porque la inflación es en sí misma un impuesto, y éste es el que no ha bajado con el PSOE, sino más bien lo contrario. Y ha aumentado el impuesto sobre las rentas del capital, que traducido al castellano quiere decir, sobre lo que los españoles de a pie han podido ahorrar.
Y no cabe tener esperanzas de que esto cambie, porque la raíz del problema es que los Psocialistas están íntimamente convencidos de que el Estado, es decir ellos, saben mucho mejor cómo gastar el dinero de los españoles, que los propios interesados. Por eso, por más que prometan reformas fiscales, nunca las llevarán a cabo salvo de forma aparente, para superar unas elecciones o taponar un descontento ocasional. La historieta de los 400 Euros recuerda enormemente a la famosa escena de los “Hermanos Marx en el Oeste”en el que el uno le iba cambiando al otro billetes que le entregaba atados a una guita, con la que se los sacaba del bolsillo y se los volvía a cambiar. Primero le quito a Vd. 400 Euros que, oh!, resulta que generan superávit -es decir, que no hacían falta- y ahora se los devuelvo, eso sí, cuando hayan pasado las elecciones y sólo en el caso de que Vds me hayan votado. Uno de lo peores trilos que haya visto la historia económica española reciente. Y así es cómo, pese a supuestas reformas fiscales, la presión fiscal, esto es, el cociente entre la recaudación fiscal y el Producto Interior Bruto, según los últimos datos, cuando su cuatrienio se aproxima a su fin, es nada menos que un 2% superior a lo que era cuando llegó.
El Partido Popular, siendo consciente de la importancia de una Hacienda Pública saneada, tiene sin embargo muy claro que donde mejor está el dinero, que no sea preciso para el mantenimiento de los servicios públicos y los servicios sociales , es en el bolsillo de los contribuyentes. Por eso las reformas que ha planteado en el pasado y las que plantea en el presente persiguen que ese dinero sea utilizado por los ciudadanos para generar renta y empleo, bien a través de su consumo, bien a través de su inversión, en una elección libérrima de cada cual, en la que, a lo sumo, el Gobierno puede intervenir proponiendo algunos incentivos, siempre estrictamente voluntarios.
El Partido Popular tiene claras las ideas sobre como avanzar en el terreno tributario. Especialmente en materia de IRPF, donde, entre otras muchas cosas:
• Suprimirá la tributación para rentas por debajo de €16.000
• Establecerá una tarifa en tres escalones 20,30 y 40% que llevaran la máxima claridad a los contribuyentes , al tiempo que reducirá la cuota a pagar de todos ellos, y no como se ha hecho , haciendo que unos –los más numerosos- pagaran lo que otros -los menos- hubieran dejado de pagar.
• Establecerá una rebaja anual de € 1000 para las mujeres trabajadoras
Todo ello sin mencionar las rebajas previstas en el Impuesto sobre Sociedades, que tendrán como objetivo principal su traslación a la competitividad y al empleo y por ende a la mejora del trabajador.
Somos conscientes de lo difícil que para el trabajador resulta comparar los efectos de una u otra política fiscal, hasta tanto se contempla el último renglón de su nómina, el que dice la cantidad con que puede hacer frente al coste de mantener su nivel de vida y el de su familia. De esto se ha valido este Gobierno para poner en marcha “reformas” que sólo lo son en el nombre y que acaban dejando perjudicado el poder adquisitivo de los trabajadores. Desde el Partido Popular apelamos a la memoria de las sucesivas reformas que se hicieron antes de la llegada de Zapatero y que revelan el convencimiento existente en nuestro partido de que el ciudadano es quien mejor conoce sus necesidades y quien mejor sabe cómo distribuir sus recursos. Incrementar la recaudación a costa de la competitividad y el empleo es un planteamiento anticuado que sólo pueden compartir partidos con ideas anticuadas.

Ramón Aguirre
Candidato popular al Congreso