Los inmigrantes no quieren irse
01/10/2010 - 09:45
Ha sido todo un éxito de la tecnología espacial norteamericana: tras un viaje de nueve meses y 679 millones de kilómetros, la sonda estadounidense Phoenix se posó con éxito en la superficie de Marte en la madrugada de ayer, dispuesta a cumplir con las misiones que tiene atribuidas, y especialmente la de buscar hielo en los polos del planeta rojo e indicios químicos de alguna potencial forma de vida primitiva.
La Phoenix, que fue lanzada el 4 de agosto de 2007, es la primera nave que se posa en el ártico marciano para una misión de tres meses. Desde el comienzo de la exploración de Marte en los años 70, el 55% de las sondas enviadas al planeta no lograron posarse en él. En diciembre de 1999, el ambicioso proyecto de la Mars Polar Lander acabó en desastre cuando la NASA perdió el control de la nave a gran altitud y se estrelló sin remedio. Nueve años después, la nave automática Phoenix rescata de las cenizas las aspiraciones espaciales al respecto. Unas aspiraciones que, con independencia de los móviles nacionalistas, contribuyen indudablemente a la investigación y al progreso científico. Y abren camino a la misión de hacer aterrizar hombres en Marte, algo todavía tardará según los expertos muchos años.