Mambrú se fue a la guerra

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
Fernando Almansa - Periodista
Cuando tenía ocho años en el colegio me enseñaron la canción de “ Mambrú se fue a la guerra”, y la cantábamos a coro los niños de aquellos años sesenta. A mí, a mis ocho años, aquella canción, me producía una profunda tristeza.
Me dejaba el alma helada, y no entendía porque nos hacían cantar aquello de “Mambrú se fue a la guerra, mire usted, mire usted que pena, Mambrú se fue a la guerra no sé si volverá...” y lo redondeábamos con un alegre “do re mi do re fa ..” y otra vez la duda amarga “ no sé cuando vendrá”.

Para los que no conozcan la canción, ésta incluía estrofas como”las noticias que traigo son tristes de contar...Que Mambrú ya se ha muerto,... lo llevan a enterrar... en caja de terciopelo y tapa de cristal,...”. Quizá se trataba de mentalizarnos, en una España todavía saliendo de la posguerra, de que la guerra era algo horroroso; o quizás de que perder la vida en una guerra era un “honorable” destino para muchos patriotas.

Sea como sea, en mi caso el tiro salió por la culata y nunca mejor dicho, pues con el tiempo mi rechazo a la guerra y a todo su aparataje militar preparatorio, se haría tan fuerte, que pasé a engrosar la incipiente lista de objetores de conciencia al servicio militar obligatorio, a principios de los ochenta. Con el tiempo, a los “históricos” se nos “indultaría”, luego el servicio militar pasaría a un segundo plano en la sociedad española, y actualmente es un tema marginal, en el que muy pocos españoles quieren poner su tiempo y menos aún su futuro. Y no es para menos, a tenor de lo que las intervenciones militares están deparando en el mundo.

Bien es cierto que el Gobierno Español se esfuerza para que le ejército dé una imagen de constructores de la paz y agentes humanitarios; pero lo pinten como lo pinten, la mona aunque vestida de seda, mona se queda: Y es que aún está por demostrar que hacen falta bombarderos, tanques y carros de combate, para llevar la paz y la ayuda humanitaria al mundo.

Si Mambrú va a la guerra tiene muchas posibilidades de matar y ser matado; y todo lo demás son versiones adulteradas de una realidad tan vieja como la humanidad: “que el hombre es el lobo para el hombre”.

Cada año el ejército español realiza campañas de captación entre los jóvenes para poder paliar el déficit de soldados que actualmente tiene el ejército en nuestro país, y estas campañas cada vez son más sesgadas en sus contenidos y por lo tanto equívocas en sus mensajes finales. No hay que darle más vueltas, los ejércitos están para las guerras; para la acción humanitaria, están las ONGs, las agencias de Naciones Unidas, y si me apuran, los bomberos, protección civil y mil entidades médicas solidarias.

En el Reino Unido el Sindicato Nacional de Profesores ya ha levantado su voz de protesta por las campañas propagandísticas que el ejército británico realiza en las escuelas de ese país; y no les falta razón, como tampoco nos falta razón a quienes levantamos nuestra voz para denunciar los que en términos comerciales se llamaría propaganda engañosa.

La pan, pan y al vino, vino, y Mambrú a la escuela.