Mañana saldrá el sol

13/04/2020 - 11:41 Rosa María García Palacio

Mañana saldrá el sol porque fuera hay gente buena luchando, poniendo su vida en peligro, cuidando de nuestros enfermos, intentando alcanzar la curva. 

 A pesar de esa oscuridad que lo cubre todo, que nos impide otear el horizonte, que nos corta el aire, que nos separa. 

A pesar del confinamiento, de las cosas perdidas, de todo lo que hoy dejamos por hacer, de todas esas muertes de gente buena, de los enfermos, de la insolidaridad de algunas personas.

Mañana saldrá el sol porque fuera hay gente buena luchando, poniendo su vida en peligro, cuidando de nuestros enfermos, intentando alcanzar la curva. Hay gente estudiando una estrategia para alcanzar la victoria. Hay gente buscando la manera de pagar tanto daño. Hay niños mirando, sonriendo tras las ventanas. Hay adorables «payasos» haciendo el tonto en su casa para arrancarnos una sonrisa a través de  las redes. 

Aunque hoy no alcancemos a ver sol porque la oscuridad lo cubre todo, porque hay ancianos, luchadores que lo dieron todo por nuestro futuro, por sus hijos, por sus nietos, solos, viviendo sus últimas horas en silencio, aceptando resignados el destierro eterno. Gente que no lo comprende, aunque sus cuidadores se lo expliquen porque ellos no entienden de confinamientos, ni de distancias, ellos solo entienden de besos, de abrazos de juegos, de querer y dejar quererse.   

   Niños dejándose las ganas de salir corriendo, asomando sus cabecitas, diciéndonos «hola» en la pantalla de la Tablet. Padres y madres, jóvenes, adultos, parados, buscando la manera de poder bajar al supermercado sin que la cajera les diga que su tarjeta no tiene saldo. A pesar de las horas y los días de tantos y tantos esperando sentados, tumbados en cualquier esquina, enfermos y solos esperando en las atestadas puertas de los hospitales. 

  A pesar de todo, de todos los miedos mañana saldrá el sol, pero no lo hará para todos, porque muchos se habrán quedado por el camino, habrán dado su vida en silencio. Muchos habrán perdido su trabajo, su negocio, sus ahorros, la ilusión. 

Mañana saldremos a la calle con miedo, con el recelo de un nuevo contagio. Habremos perdido ese instinto tan noble de darnos la mano, de besarnos, de abrazarnos. Habrá que estudiar la manera de poder seguir demostrando el aprecio que sentimos hacia esa persona que ahora tenemos al lado. 

Cuando todo esto acabe habrá que reconstruir nuestro mundo. Tendremos que seguir luchando, unir familias, despedir a los nuestros como se merecen, limpiar el alma, reabrir negocios, buscar trabajo, continuar vidas.

Cuando todo esto acabe la solidaridad será el nuestro mejor regalo. 

Porque de la misma manera que lo hacemos ahora habrá que continuar ayudándonos los unos a los otros: los que más tienen, los que tienen menos, los que a nada han llegado, los que apenas tenían y ahora aún menos, como lo hicieron nuestros abuelos, esos que tantos se han ido, en otros tiempos. 

A pesar de todo, mañana, saldrá el sol y podremos volver a vivir la vida.