Más Expo

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIALES
Dos carpas de unos 4.000 metros cuadrados, dentro de los 30.000 metros de espacio expositivo al aire libre, han albergado durante el fin de semana una amplia gama de actividades. Pero más allá de las novedades y de logros, como contar con conexión wi-fi para todos, la edición de este año de Expo Guadalajara se ha caracterizado por no solo haber mantenido la presencia empresarial, sino incluso por haberla superado.
El espacio está agotado, y el mérito es mayor si se tiene en cuenta la desaceleración económica que sufre el país. A pesar de ello, la Expo ha afrontado su décima edición con una dignidad que bien merece alabanzas. El empeño puesto por la Cámara de Comercio ha conseguido mantener durante una década un evento que nacía de, prácticamente, la nada y es ese esfuerzo el que ha hecho que, aunque las condiciones económicas no sean óptimas, la feria haya vuelto a funcionara, aunque la lluvia le ha jugado una mala pasada. Por eso, esta edición se convierte en algo especial. En un reflejo del trabajo empresarial que ha conseguido organizar una feria de reconocido prestigio en todo el Corredor del Henares, además de en espejo del empuje de la sociedad alcarreña y de la institución cameral. Sin embargo, en esta edición ha habido una chinita. La que vuelve a retrasar que el Palacio de Congresos se haga realidad. La falta de acuerdo entre las distintas administraciones y la Cámara sobre la ubicación de esta infraestructura ha marcado una muestra que ya asentada busca ir a más. Por eso, el aquí y ahora para el Palacio de Congresos es más necesario que nunca. Perder esta oportunidad significaría dejar pasar un tren al que la provincia no podría volver a subirse. Guadalajara no puede perder más tiempo. No puede permitirse ese lujo y por eso se espera con ansia que la Expo deje de ser lugar de anuncios o reproches y se convierta en momento de inauguraciones.