Mensaje a la cordura
01/10/2010 - 09:45
CARTAS AL DIRECTOR
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ-FORTÚN - Guadalajara
La cuenta atrás está echada. Alea Jacta Est que dirían los romanos. A partir de ahora comienza la campaña electoral por hacerse con ese puesto tan goloso como es ser el anfitrión de la Moncloa. Vamos a vivir unos días donde las promesas y acusaciones van a ser las aperturas de los medios de comunicación.
Propuestas que serán más o menos creíbles. Eso dependerá de los votantes si dan cuenta o no.
Pero lejos de estas cuestiones, me gustaría hacer una reflexión sobre otro asunto electoral. Una reflexión en torno a la crispación y la rivalidad política que podemos ver y que, cada día, es más patente. Los enfrentamientos entre los adversarios que más posibilidades tienen - José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy están jugando a un juego que puede resultar un tanto peligroso: el odio al contrario. La política actual especialmente los periodos de campaña es una estrategia de marketing, simplemente hay que ver el dinero que gastan en gabinetes y empresas especializadas de imagen. El problema es que muchos ciudadanos lo desconocen y se creen esas palabras que buscan la confrontación. Y es, precisamente el mensaje de esa confrontación, la que queda en la gente de a pie. Y ahí radica el asunto. Cada día veo con mayor estupor cómo un votante de una formación y otro de otra, son rivales hasta el punto de odiarse. Cómo se creen esas palabras y enfrentamientos que, a la hora de la verdad, responden más al teatro-parafernalia que rodea al mundo de la política (de hecho muchos ciudadanos deberían saber que estos tiras y aflojas sólo se quedan en ese momento en el que se hace, y luego quedan a tomar cervezas a comentar las jugadas)
Por este motivo, lanzo un mensaje a los políticos, a todos. Que dejen de radicalizar sus mensajes y sus formas. Las dos Españas son las que ellos están creando y la están fomentando. Es más importante buscar soluciones y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a la gresca que están montando. Porque al ciudadano lo que le importa es poder ser más feliz, poder pagar su casa, su coche, los estudios de sus hijos y el viaje en verano pagar su vida.
Pero lejos de estas cuestiones, me gustaría hacer una reflexión sobre otro asunto electoral. Una reflexión en torno a la crispación y la rivalidad política que podemos ver y que, cada día, es más patente. Los enfrentamientos entre los adversarios que más posibilidades tienen - José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy están jugando a un juego que puede resultar un tanto peligroso: el odio al contrario. La política actual especialmente los periodos de campaña es una estrategia de marketing, simplemente hay que ver el dinero que gastan en gabinetes y empresas especializadas de imagen. El problema es que muchos ciudadanos lo desconocen y se creen esas palabras que buscan la confrontación. Y es, precisamente el mensaje de esa confrontación, la que queda en la gente de a pie. Y ahí radica el asunto. Cada día veo con mayor estupor cómo un votante de una formación y otro de otra, son rivales hasta el punto de odiarse. Cómo se creen esas palabras y enfrentamientos que, a la hora de la verdad, responden más al teatro-parafernalia que rodea al mundo de la política (de hecho muchos ciudadanos deberían saber que estos tiras y aflojas sólo se quedan en ese momento en el que se hace, y luego quedan a tomar cervezas a comentar las jugadas)
Por este motivo, lanzo un mensaje a los políticos, a todos. Que dejen de radicalizar sus mensajes y sus formas. Las dos Españas son las que ellos están creando y la están fomentando. Es más importante buscar soluciones y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a la gresca que están montando. Porque al ciudadano lo que le importa es poder ser más feliz, poder pagar su casa, su coche, los estudios de sus hijos y el viaje en verano pagar su vida.