Molina tiene la palabra
01/10/2010 - 09:45
EL COMENTARIO
Carlos Sanz Establés - Periodista
Parece que la reunión del presidente regional, José María Barreda, con un grupo de molineses de La Otra Guadalajara ha tenido sus efectos positivos, y no sólo en este colectivo que parece ahora más tranquilo y confiado en futuras iniciativas autonómicas para la zona, sino que también se percibe, por primera vez, un deseo firme para la modernización institucional de la denominada Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra, más conocida como La Común, institución histórica con más de ocho siglos de existencia, sobre la que deberían gravitar muchas de las medidas que se puedan tomar para sacar de su actual situación de abandono a toda la comarca.
Si el movimiento ciudadano La Otra Guadalajara llega a entender, como parece deducirse después de su entrevista con Barreda, que La Común de Molina es el mejor punto de partida para dotar de nuevos servicios administrativos a la zona y beneficiar a todos los municipios, sin necesidad de crear una institución comarcal nueva, habremos dado un gran paso adelante. El Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha contempla, en su artículo 29, la peculiaridad del Señorío de Molina en el conjunto de la región y, por tanto, justifica y ampara plenamente la cesión de competencias, personal y recursos económicos por parte de la Junta de Comunidades a la histórica Comunidad de Molina, pero para ello es preciso que los alcaldes que constituyen la Asamblea de La Común y los partidos políticos asuman la necesidad de modernizar el funcionamiento de la Institución para adaptarse a los tiempos actuales, dando entrada en sus órganos de Gobierno, en la Presidencia y en la Junta de Apoderados, al juego político que representan los partidos, y solucionando de una vez por todas el papel de la ciudad de Molina y de los pueblos ahora no integrados en La Común.
Si Molina de Aragón y su comarca tienen reconocido explícitamente en el Estatuto de Autonomía sus peculiaridades históricas y si el propio presidente Barreda se comprometió a desarrollar este hecho, en forma de nuevas competencias y recursos, no hay otro modo de hacerlo, sin crear agravios comparativos con el resto de la provincia y con el resto de la región, que utilizando precisamente la vía histórica representada hoy por la Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra y por eso los pueblos que la integran, sus alcaldes y representantes en su Asamblea, deben ser consecuentes y generosos, entender que los tiempos cambios y que aferrarse al pasado no conduce a nada bueno, y deben abrir sus puertas a todos los pueblos molineses, con las fórmulas jurídicas precisas para que no se vean afectados sus intereses históricos legítimos pero tampoco los intereses futuros de ellos y del resto de municipios que hoy conforma la comarca o partido judicial de Molina.
Si Molina de Aragón y su comarca tienen reconocido explícitamente en el Estatuto de Autonomía sus peculiaridades históricas y si el propio presidente Barreda se comprometió a desarrollar este hecho, en forma de nuevas competencias y recursos, no hay otro modo de hacerlo, sin crear agravios comparativos con el resto de la provincia y con el resto de la región, que utilizando precisamente la vía histórica representada hoy por la Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra y por eso los pueblos que la integran, sus alcaldes y representantes en su Asamblea, deben ser consecuentes y generosos, entender que los tiempos cambios y que aferrarse al pasado no conduce a nada bueno, y deben abrir sus puertas a todos los pueblos molineses, con las fórmulas jurídicas precisas para que no se vean afectados sus intereses históricos legítimos pero tampoco los intereses futuros de ellos y del resto de municipios que hoy conforma la comarca o partido judicial de Molina.