Nadie la anunció, pero ya está aquí
No me refiero a ETA. Podría ser, porque nos la han colado, entre unos y otros. Y van de inocentes y se esconden tras la apariencia de legalidad. Políticos, jueces, negociadores, logreros y terroristas han parido una serpiente muy crecida, que tendremos que alimentar todos. ¡Incoherencia e irresponsabilidad, juntas! Resultado, sin renunciar a nada, tienen más expectativa de votos que PSOE Y PP juntos. Gane quien gane en las elecciones el día 22, todos habremos perdido. La sociedad civil y las víctimas del terrorismo han vuelto a unir su voz. Ya está aquí, no el nuevo nombre de la serpiente, sino la muerte digna. Es decir, al proyecto de Ley presentado por la titular de Sanidad, Leire Pajín, que forzando y rebuscando para que no aparezca la palabra muerte, se pueda vender como un derecho.
Se llamará Ley reguladora de los derechos de las personas ante el proceso final de la vida. Seguro que estos artificios y triquiñuelas ya les suenan porque vienen precedidos de la otra ley de muerte, la ley del aborto, que presentó en su día otra ministra igual dotada académicamente que la actual. ¡Nos fue impuesta, sin llevarla en sus programas electorales, y vendida como un derecho. Apartada la Ministra de Igualdad, con medalla y honores, el aborto libre sigue activo desangrando vidas. Zapatero, quiere pasar a la historia como el presidente de las conquistas sociales, no de los recortes. Tras regular los matrimonios entre parejas del mismo sexo, cambiar la regulación de la ley del aborto, ahora pretende dar un paso más en su proyecto con la muerte digna. Los derechos de los pacientes estaban ya recogidos en la Ley de autonomía del paciente, de 2002. Los derechos y deberes de los pacientes y profesionales de la salud, incluso el testamento vital, estaban recogidos en la citada ley y en el código Deontológico de la Profesión Médica. Los Cuidados Paliativos ya existen.
La Sociedad Española de Cuidados Paliativos calcula que cada año 250.000 personas precisan cuidados paliativos para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida perdida tras una enfermedad. ¡Sería necesario una mejor y mayor dotación presupuestaria! Pero para eso no se necesita una ley nueva. Lo que la nueva ley va a permitir es lo que se intenta ocultar. No se hace una ley para que el paciente disfrute de una habitación de uso individual durante su estancia y si desean morir en su casa, tener asistencia domiciliaria en cuidados paliativos. El Gobierno quiere vender la nueva ley como un logro: ¿Hay algo más caritativo que mitigar el dolor de un ser humano? preguntaba la Ministra. Hay que evitar el sufrimiento innecesario. ¿Quién lo ha negado? La Ley deja en manos del paciente el derecho a decidir sobre su vida. Se quiere pasar de un modelo asistencial a un sistema de derechos y garantías. Según la Ministra Pajín no despenalizará ni la eutanasia ni el suicidio asistido. Ojo: Eutanasia y suicidio asistido son palabras clave. El derecho del paciente también. Y claro, pueden chocar con el derecho del médico y su código deontológico.
La Ley no establece ni permite ningún tipo de objeción para los profesionales del sector sanitario, puesto que las prácticas reguladas están consideradas como parte del correcto proceder y son derechos indisputables del paciente. El profesor de Filosofía del derecho en la UCM, José Miguel Serrano, concluye: A riesgo de ser tachado de antipatriota veo que nuestro camino es ese, recortes sociales con afirmaciones de derechos. Los cuidados paliativos actuales, no tratan al enfermo como conejillos de indias. En general se ayuda al enfermo y no hay ensañamiento. Por eso Borja Montero, especialista del tema, considera que la nueva ley es una puerta falsa porque reconoce el derecho absoluto del paciente a la sedación, cuestión que corresponde a la práctica médica, sin posibilidad de objeción de conciencia, estableciendo un mecanismo para acabar con la vida de las personas. Opinión que comparten Profesionales por la Ética, Derecho a Vivir y la mayoría de los ciudadanos. La pregunta entonces es: este proyecto innecesario, ¿no afecta para nada a los ciudadanos?
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