Natural, sí, pero preocupante

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Ortiga
¿Alguien puede echar la culpa a los conejos de querer reproducirse? Ese es precisamente el pecado que han cometido, reproducirse... mucho. Ahora la superpoblación de conejos obliga a tomar medidas drásticas para evitar que terminen con los cultivos de los agricultores. Por lo que se ve, los daños que han provocado a los cereales no han sido excesivos, pero se teme lo que puedan hacer con las viñas y los olivares jóvenes. De ahí que haya sido necesario recurrir a la caza para controlar la situación.
Se amplían los días de autorización de caza y las limitaciones al número de cazadores que pueden dedicarse a perseguir conejos. Habrá colectivos a los que soluciones como estas les parezcan excesivas, pero peor es para un agricultor que le coman las cosechas. De hecho, la caza puede ser un buen método para controlar las poblaciones de animales que, de otra forma, podrían crecer de forma descontrolada y convertirse en un auténtico problema para quienes viven del y en el campo. Lo de reproducirse es algo natural, pero hasta las cosas más naturales pueden convertirse en un problema.