Noticias de la crisis

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
Lorenzo Bernaldo de Quirós - Periodista
La situación económica se complica día a día ante la pasividad del gobierno. El Banco de España demanda austeridad fiscal, reformas estructurales y del sistema de pensiones.
Funcas anuncia una recesión en 2009 y afirma que la crisis será dura y larga.
El Presidente del Gobierno, Sr.Rodriguez Zapatero, dice que no hará reforma alguna sin el consenso de los interlocutores sociales, CC OO, UGT y CEOE. En otras palabras, el gabinete traslada a otros una responsabilidad que es suya.
Ni la patronal ni los sindicatos tienen que hacer la política económica. Es mejor que apoyen las medidas que el país necesita para salir de la depresión y recuperar una senda de crecimiento pero quien ha de lanzar iniciativas y sacarlas adelante con o sin diálogo social es el ejecutivo socialista. La búsqueda del consenso es buena pero todo depende de si los acuerdos favorecen o entorpecen la lucha contra la crisis.
En estos momentos, lo urgente es dotar de flexibilidad al mercado laboral si queremos evitar una masiva destrucción de empleo. Esto exige abaratar el despido para promover la contratación (nadie contrata en crisis a quien no puede despedir) y descentralizar la negociación colectiva para que los salarios se ajusten a la realidad económica y a la situación de las empresas. El café para todos no funciona y es una mala medicina. Empresas con pérdidas no pueden pagar los mismos salarios que las que ganan plata, la productividad de los trabajadores no es la misma y ha de verse contemplada en los salarios etc. Esto es de cajón de sastre.

Zapatero ha dicho que el sistema de pensiones tiene una salud de hierro. Esto es un ejercicio de economía ficción. La evolución demográfica del país estrecha la base de quienes aportan y aumenta las de las que la reciben. Esto no se cura con los inmigrantes primero porque la crisis va a reducir los flujos migratorios y la aportación de los inmigrantes a las cuentas públicas. Al mismo tiempo, la población inmigrante ingresa menos y por tanto cotiza menos de lo que reciben quienes se jubilan. En este contexto, el futuro del sistema de pensiones está condenado a bien recortar las prestaciones por retiro bien a subir las cuotas a la seguridad social de quienes trabajan. Cualquiera de esos dos escenarios es un mal rollo que se compra reduciendo el nivel de vida de los jubilados o de la población activa.