Nuestro patrimonio
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
Hablar de Guadalajara y su patrimonio es también hablar de grandes pérdidas. Muchos han sido los factores que han influido en que joyas como los artesonados del Infantado, la calzada romana de Paredes de Sigüenza, los baños de la Isabela o los legajos del archivo municipal de Zorita hayan desaparecido a lo largo de los siglos.
Si a eso sumamos expolios sangrantes como el del monasterio de Ovila o robos de pinturas, imágenes y otros objetos religiosos, podemos destacar que cualquier medida para recuperar lo perdido y mantener lo que tenemos es de agradecer.
Ahora, el arte de robar arte no está de moda en España; el descarado expolio que padecieron las iglesias durante los últimos cuarenta años ha remitido; las comunidades autónomas han inventariado 30.804 obras y se han reforzado las medidas de seguridad y creado museos diocesanos reduciendo la exhibición de las piezas de valor a las festividades religiosas. Estas medidas están encaminadas a no perder más patrimonio por la ingerencia de los amantes de lo ajeno, pero igual de importantes son las partidas que se destinan a recuperar el esplendor de las obras que se conservan. En ese sentido Guadalajara junto a Toledo, es la provincia castellanomanchega que mayor número de piezas artísticas y arqueológicas deriva al Centro de Restauración y Conservación de Castilla-La Mancha para su recuperación y rehabilitación. Durante los últimos tres años han sido más de un centenar de tallas, cuadros y cerámicas las que han pasado por las manos de los talleres de pintura, escultura, documento gráfico y arqueología. El lienzo de los Doce Ángeles Marianos de la Iglesia de San Bartolomé en Tartanedo que proceden del siglo XVIII es uno de los últimos trabajos realizados y su espectacular recuperación supone un orgullo para la provincia.
Esa es la línea a seguir y aunque lo perdido ya no se podrá recuperar jamás todos debemos poner especial empeño en mantener el patrimonio artístico con el que contamos y donde se esconden verdaderas joyas.
Ahora, el arte de robar arte no está de moda en España; el descarado expolio que padecieron las iglesias durante los últimos cuarenta años ha remitido; las comunidades autónomas han inventariado 30.804 obras y se han reforzado las medidas de seguridad y creado museos diocesanos reduciendo la exhibición de las piezas de valor a las festividades religiosas. Estas medidas están encaminadas a no perder más patrimonio por la ingerencia de los amantes de lo ajeno, pero igual de importantes son las partidas que se destinan a recuperar el esplendor de las obras que se conservan. En ese sentido Guadalajara junto a Toledo, es la provincia castellanomanchega que mayor número de piezas artísticas y arqueológicas deriva al Centro de Restauración y Conservación de Castilla-La Mancha para su recuperación y rehabilitación. Durante los últimos tres años han sido más de un centenar de tallas, cuadros y cerámicas las que han pasado por las manos de los talleres de pintura, escultura, documento gráfico y arqueología. El lienzo de los Doce Ángeles Marianos de la Iglesia de San Bartolomé en Tartanedo que proceden del siglo XVIII es uno de los últimos trabajos realizados y su espectacular recuperación supone un orgullo para la provincia.
Esa es la línea a seguir y aunque lo perdido ya no se podrá recuperar jamás todos debemos poner especial empeño en mantener el patrimonio artístico con el que contamos y donde se esconden verdaderas joyas.