Nuevo Archivo, ¿nuevo Infantado?
01/10/2010 - 09:45
Editorial
La consejera de Cultura, Turismo y Artesanía, Soledad Herrero, y la subsecretaria del Ministerio de Cultura, María Dolores Carrión, presentaba ayer la maqueta del nuevo Archivo Histórico Provincial de Guadalajara. El proyecto no es nada despreciable si tenemos en cuenta que esta nueva infraestructura cultural contará con cerca de seis mil metros cuadrados, tendrá capacidad para albergar 39 kilómetros lineales de documentación (frente a los nueve kilómetros de los que dispone el actual archivo) y contará con una inversión alrededor de doce millones de euros.
Tanta relevancia tiene la infraestructura que ayer nadie quiso perderse la presentación. La Biblioteca de Dávalos servía de marco de reunión de numerosas autoridades entre las que destacaban la subdelegada del Gobierno, Araceli Muñoz; la presidenta de la Diputación, María Antonia Pérez León, y el alcalde capitalino, Antonio Román. No en vano, el nuevo Archivo Histórico Provincial de Guadalajara es una construcción en seis alturas, y además de la superficie destinada a depósito documental (4.000 metros cuadrados), dispondrá de un área pública ubicada en la planta baja del futuro edificio, así como de salas de consulta, aula, salón de actos y sala de exposiciones, lo que le configura como un centro cultural polivalente. Se viene, de este modo, a satisfacer una necesidad actual pero, además, se consigue dar vía libre al desalojo del Palacio del Infantado. Un Palacio que está a la espera de un proyecto del calibre que su historia merece y que no podrá dar sus primeros pasos hasta que el Archivo Historio Provincial abandone la primera planta de este edificio emblemático de la capital que ahora ocupa casi en solitario (tiene como único vecino el Museo Provincial, tras la mudanza de la Biblioteca). Por eso, ayer era un día de alegría por dos motivos: por una parte empieza a materializarse el proyecto de un edificio tecnológico que dará un mejor servicio en la conservación del patrimonio documental y por otro se da un paso adelante para que el Infantado se convierta en un gran museo. Ahora lo que resta es que ese paso no quede en el olvido.