Otra Carmenada
El trato que la señora alcaldesa de Madrid otorga a personajes e instituciones de una guisa es muy distinto al de otras.
Todas las comparaciones son odiosas. No digo que no, pero a veces son necesarias para ver las diferencias. El trato que la señora alcaldesa de Madrid otorga a personajes e instituciones de una guisa es muy distinto al que otorga a personajes e instituciones de otra. En el caso que quiero comentar es evidente que la Policía Nacional no recibe el mismo trato que recibe el Orgullo Gay. (Por cierto, condeno la masacre gay de Orlando porque eso es un asesinato masivo que sólo merece la reprobación y el rechazo).
No quito importancia al Orgullo pero tengo para mí que los merecimientos de la Policía son tan dignos de consideración y apoyo como lo puedan ser los del Gay. Ni creo que sea más honroso para la ciudad esta fiesta que tener una Policía capacitada, disciplinada y ejemplar. El trato que estos llamados emergentes dan a las fuerzas del orden demuestra el escaso aprecio que tienen al orden y al derecho, salvo al orden y la derecho de su propia cosecha. Estos gobernantes están llenos de fantasiosas ocurrencias y como en perpetuo estado de levitación ideológica. ¡Qué peligro!
Mientras a la Policía Municipal, que celebra el XL Aniversario de su Patrón, sn Juan Bautista, se le quita la misa, el desfile, el cóctel y el lugar de siempre, a la Celebración del Orgullo Gay, “por su interés general”- Carmena dixit – se le duplica la ayuda. Es inaudito que Ahora Madrid esté tan en contra de los defensores de la ley.
Parece increíble que se suprima la misa a un Patrón de la Policía porque la regidora de la ciudad no sea católica. ¿Cómo puede caber una fiesta patronal sin una misa al Patrono correspondiente? Pues cabe. Y si cabe, es que puede caber, aplicando la lógica de Segismundo. “Cayó del balcón al mar – vive Dios que pudo ser”.(Le habían dicho que no se podía tirar a nadie por el balcón). Asimismo es chocante que se les obligue a celebra el acto en las afueras cuando tradicionalmente se venía celebrando en el Retiro. La Policía cuanto más lejos, mejor. Que son malos. Que ponen multas y persiguen a los ladrones.
Y choca más aún que la fiesta del Orgullo Gay sea elevada a la consideración “de interés general” y tenga que ampliarse el presupuesto. Se subirá la subvención municipal de sesenta mil a doscientos cincuenta mil euros. Dos motivos, según la regidora, justifican el aumento. La transcendencia del acto en sí y la conveniencia de contrarrestar las multas que han tenido por hacer más ruido del que marcan las normativas municipales. Que, para evitar esas multas, van a cambiar las normas, pues se han dado cuenta de que “había que darle (al Orgullo) una consideración especial”. Como la tienen la Fallas en Valencia o los Sanfermines en Pamplona.
Y mucho me temo que no hayamos llegado todavía adonde íbamos.