Otra forma de ver la política

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
Carlos Sanz Establés
El PSOE ha celebrado su Congreso Provincial en Molina de Aragón, ciudad de moda en estos momentos y que dure por mucho tiempo, donde Maria Antonia Pérez León, la presidenta de la Diputación y concejala de Yunquera de Henares con amplia experiencia política y de gestión, ha sido elegida secretaria provincial relevando en el cargo a Jesús Alique.
Sin duda, llega un nuevo tiempo en el fondo y en las formas al Partido Socialista, dirigido por primera vez por una mujer que, además, ya ha demostrado capacidad de diálogo, compromiso firme con los pueblos más pequeños y, sobre todo, una forma nueva de hacer política basada en el entendimiento con los demás, cosa a la que no era muy proclive Alique.

Tiene tajo por delante la secretaria provincial de un acertadamente renovado PSOE de Guadalajara, pero también es verdad que ha contado con un respaldo firme de su partido y de la dirección regional lo que le ayudará a sacar adelante su proyecto. Pérez León vive la política, aparentemente, de modo distinto a como ha sido percibida hasta la fecha por la dirección del PSOE en Guadalajara. Sabe que deben primar los intereses provinciales frente a los regionales y esta debe ser su principal causa de cara a defender en Toledo –como ha hecho ya con el acuerdo de traspaso del Hospital Provincial- que no se puede mantener una política de imposición con Guadalajara, que eso cuesta votos y elecciones.

María Antonia Pérez León deberá cambiar, y tiene capacidad suficiente y demostrada para ello, algunos conceptos básicos que hasta ahora han prevalecido en la dirección de su partido, tendrá que abanderar un cambio de mentalidad que pasará necesariamente por anteponer los intereses de la provincia a los intereses que Toledo cree que le convienen a la provincia, y que no son necesariamente los mismos. Como casos concretos, parece preciso señalar algunos: la postura que la Junta mantiene desde hace años sobre el trasvase no está reportando en realidad beneficio alguno a los pueblos ribereños, su empecinamiento en al errática política en el tema del incendio de La Riba donde no se quiere reconocer ni siquiera un error, el ultimátum impresentable del consejero de Industria al Ayuntamiento capitalino y a la Cámara de Comercio sobre el futuro Palacio de Congresos, las críticas desaforadas e infundadas al movimiento ciudadano La Otra Guadalajara, la postura seguidista de los diputados regionales socialistas a las propuestas de su partido en la región sobre la reforma de la Ley Electoral y el incremento del número de parlamentarios, los retrasos en obras como la Autovía de La Alcarria o el tercer carril sin una sola crítica socialista, o la infumable postura del gobierno regional en el caso puntual de la reforma de la calle Francisco Aritio y de otros proyectos para la ciudad sólo porque la gobierna otro partido, son ejemplos evidentes de que algo no se hecho bien pretendiendo no molestar no sabemos muy bien a quien en Toledo y eso, mírese como se quiera, no es lealtad política, personal ni institucional, a nada ni a nadie, es otra cosa. En mi pueblo lo llaman servilismo.