Pajas mentales

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
ARTÍCULOS
Santiago López Castillo
Da gusto oír a los sesudos “analistas”, también llamados “politólogos”, escudriñar sobre las intenciones y posibilidades de unos y de otros. O sea, el PSOE y el PP, tal que un partido entre el R. Madrid-C. F. Barcelona, y viceversa. Hablan en la radio porque tienen boca, normalmente con acidez y algún que otro escorbuto.
Hablan ex cátedra, según sopla el viento. Se tiran las horas muertas, producen bostezos contagiosos y aburren hasta las ovejas. Lo que da de sí cualquier cosa, una brizna de información, pongamos por caso, para llenar las programaciones. Y luego a los rodeos, circunloquios, mareos de perdiz, etcétera, ellos mismos los llaman, de forma solemne, discursos; de manera que, por ese dos por tres, la sucesión de frases y palabras, según una de las acepciones de la RAE, podría aplicarse, por ejemplo, a esa soez y hortera que es Belén Esteban que se pasa la vida echando escupitajos a la audiencia que la ve.
Y es que el periodismo político español -del que no me sustraigo porque todos incurrimos en determinados errores, reconozco- tiene mucho de amarillismo y poco de profundidad. Otra cosa distinta es la ironía, el sentido satírico y el crítico a lo Mariano José de Larra o Julio Camba. Con el advenimiento de la democracia, algunos cultivamos la crónica parlamentaria, tanto escrita como televisiva, y dejo constancia nombres como los de Luis Carandell y Víctor Márquez Reviriego, con los que siempre me unió su afecto y magisterio y el enamoramiento por todo lo guadalajareño. Hoy, en cambio, el pálpito informativo va a golpe de canutazo. Canutazo para la manada informativa, dicho sea en su sentido de masa, casi nunca multiforme, y con el añadido de ver si seguimos grabando aun desconectadas las cámaras, como le pasó a Zapatero en su Cuatro con su lacayo Gabilondo. Da igual; unos tienen todos los medios -defensas y delanteros, olvídense de Muñoz-Zárraga-, y otros carecen de ellos, pero en el pecado les va la penitencia. Así, el PSOE se mueve cómodamente por el espacio infinito. Eso sí, contando la mentira, ayer, hoy y siempre, aplicando las tácticas de Goebbels y a sabiendas de que su opositor jamás moverá un músculo en su permanente complejo.
Bien. ¿Qué va a hacer el PP? Es la pregunta que la casta informativa se hace para dar morbo a la situación actual, cuatro días después de su derrota electoral. Son los de siempre: los mismos que se pasean por los platós y las radios como la grey del corazón y la salsa rosa donde muestran sus vergüenzas. Peor, si me apuran, son los oráculos, adictos e infalibles del partido que no paran de presionar y hasta amenazar al Partido Popular si no pone en práctica sus consejas. Son zascandiles que jamás pisaron un pasillo del palacio de la Carrera de San Jerónimo. Escriben y hablan de oídas. Pero en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Dicho esto, la legislatura, mis queridos colegas, aun no ha comenzado. Y no es mala arte otear, primero, el horizonte que diría el inolvidable Matías Prats, el bueno, para saber centrar el balón al área después.
Cuando se abra la nueva legislatura, pasado mañana, como el que dice, estoy seguro de que Rajoy (le pierden sus tics en la corta distancia de las cámaras) ya tendrá lista su tripleta central. Y, después, principiado el fragor de la contienda, nadie se acordará de este ralentí actual en el que -justo es reconocerlo- Zaplana ha dado muestras de generosidad y servicio, que luego le han negado colegas del “pesebre” que se hincharon durante su etapa de presidente de la Comunidad Valencian.
Vidal-Quadras, al día siguiente del 14-M, con los atentados de Atocha en carne viva, me dijo en privado, con motivo de su actuación en mi último programa de TVE, “En Verde”: “Al mes, los votantes de Zapatero, se arrepentirán”. Pero no sabía reparar que este es un país inculto, chiquilicuatre y narcotizado, que está pendiente de una de calamares y otra de buen rollito. También vale el regüeldo.