01/12/2010 / 00:00
Antonio Casado


Papeles secretos


Por muchas vueltas que le demos a los papeles que se despachan en el masivo pillado que le han hecho a la trastienda del poder norteamericano, al menos los que se han filtrado hasta ahora, nada que pueda sonrojar a las instituciones españoles. Especialmente a la Justicia. Sobre ella aparecen las principales sospechas de haber sido complaciente con las presiones norteamericanas sobre los casos judiciales que afectan a políticos y militares de la primera potencia del mundo. También en la parte que nos toca de esos efectos documentales, tramitados por la Embajada de Estados Unidos en Madrid, es el estilo y los métodos de la diplomacia norteamericana lo que mueve al sonrojo. Especialmente si se tiene en cuenta que la Casa Blanca ha considerado oficialmente la masiva filtración como un ataque a la seguridad de la comunidad internacional. Lo que pone en peligro la seguridad del mundo y la propia de los Estados Unidos es la falta de transparencia invocada como excusa para ocultar sórdidos episodios de guerra sucia y malas prácticas del poder político, diplomático y militar, que hemos ido conociendo a través del ya famoso portal de Wikileaks. Pero vamos a la parte que nos toca de este inesperado vertido de las cañerías norteamericanas. Absolutamente irrelevante la parte política. No hacía falta ningún pillado para saber que Zapatero fue políticamente más complaciente con la Casa Blanca cuando llegó Obama al poder o que Aznar era un visionario. Lo relevante es la parte que se refiere a las presiones de Washington sobre la Justicia española para frenar causas contra ciudadanos norteamericanos sospechosos de haber cometido delitos sometidos al principio de justicia universal o en los que la víctima hubiera sido un ciudadano español. Como actuación de parte a nadie puede extrañarle. De lo que se trata es de saber si se produjo algo parecido a la sumisión de algún juez o fiscal. Se apunta hacia el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, pero lo cierto es que las actuaciones de éste no dieron lugar a decisiones ilegales. El contenido de los documentos que hemos ido conociendo tampoco permite deducir que haya habido quiebra o desistimiento en la ordinaria actuación de los órganos jurisdiccionales como consecuencia de dichas presiones. La Justicia española ha seguido funcionando en el caso Couso. Si el Tribunal Supremo cerró la investigación, la Audiencia Nacional la reabrió este verano. En la causa por los famosos vuelos de la CIA es precisamente la Fiscalía la que tiene solicitada la prisión de trece supuestos miembros de la CIA. Y en cuanto a la prisión de Guantánamo, la investigación está pendiente de que EE.UU. informe sobre la eventual apertura de una causa similar en ese país. Son hechos, no dimes y diretes.

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