Para chuparse los dedos
01/10/2010 - 09:45
Te cuento
A pesar de su cercanía y relación administrativa con la capital guadalajareña, Iriépal sigue siendo un pueblo que ha sabido guardar la esencia de lo rural.
Tanto es así, que ayer volvió a reunir en torno a la plaza del pueblo a un ingente número de personas para saborear la ternera protagonista de su tradicional caldereta. Todos querían probar tan rico manjar, desde pequeños hasta mayores, y es que cuando de por medio se cuelan las cosas del buen yantar, nadie se puede hacer para remediarlo. Se puede decir que se cumple a rajatabla el dicho que siempre sobrevuela las cabezas de los españoles, y como no podía ser menos, de los guadalajareños: a todos se nos convence por el estómago. Con ese buen sabor de boca los bubillos daban por concluidas unas fiestas donde ha habido de todo y para todos, llevadas con maestría por la mano invisible pero palpable en sentimiento de su patrón, San Roque, artífice de los momentos de unión vividos entre sus vecinos durante estos felices días de fiesta. Ahora sólo toca esperar todo un año para volver a imaginar, vivir y sentir tanto o más que en esta inolvidable pero repetible ocasión.