03/10/2020 / 12:27
Antonio Yagüe


Imagenes

Parador sempiterno

Emiliano García-Page y Óscar López, presidente de Paradores, han heredado un marrón engendrado a modo de compensación comprometida por el mismísimo presidente Zapatero.


Cada vez que un alto cargo habla en Molina de Aragón del Parador provoca dos reacciones entre sus vecinos: se descojonan, como diría Cela, o se cabrean. Primero lo uno y luego lo otro. O viceversa. Todavía resuenan las carcajadas y expresiones del tipo ¡“Nos toman por idiotas”! tras las promesas hace una semana de que “estará acabado en 2021” y “será ampliable en un futuro” por parte de la comitiva encabezada por la máxima autoridad autonómica y el cargo estatal mejor pagado (183.500 euros anuales).

Emiliano García-Page y Óscar López, presidente de Paradores, han heredado un marrón engendrado a modo de compensación comprometida por el mismísimo presidente Zapatero tras la catastrófica gestión en 2005 del incendio de La Riba, que abrasó 13.000 hectáreas y a once miembros del retén de Cogolludo. Durante quince años y cuatro legislaturas han llovido solemnes declaraciones,  siempre en futuro, de lo más granado de las administraciones desde el Estado al Ayuntamiento, pasando por la Junta y la Diputación.

En la fototeca con infografías, maquetas, carteles, primeras piedras, cascos de jefes de obra, excavadoras y otras máquinas, figuran rostros de ministros del PSOE y PP (tanto monta) como Cospedal, Valerio y Soria, directores generales, presidentes autonómicos y de la Diputación, diputados, alcaldes… Todos, con los castillos de  fondo, desde una obra “pensada a la altura de la grandiosidad del paisaje”, como alabó el presidente.

La futura infraestructura, según discursearon  entre andamios y materiales aparcados, tendrá el honor de ser la “número cien” de la red, iniciada por Fraga, cuando el franquismo de verdad. Sería un hito si no se ocultara el eterno peregrinaje de un proyecto achicado en 2015 a 19 millones y 22  habitaciones.

Los tijeretazos y la desidia han sido como una pandemia, tan mal o peor gestionada que el Covid-19. La empresa constructora encargada Tragsa licitó el reciente 13 de agosto trabajos para “diferentes instalaciones” (eléctrica, calefacción, ventilación, desagüe, gas, dispositivos contra incendios, etc.) por 2.725.323,08 euros. Ocho días después la oferta fue desestimada. Una jugada política de póker que ni Iván Redondo  ¿Algún molinés puede creerse más discursos y promesas?


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