Paro e inflación
01/10/2010 - 09:45
EDITORIALES
El número de parados registrados en las oficinas públicas de empleo en Castilla La Mancha al término del mes de febrero subió en 4.381 personas, un 4,33 por ciento, en relación con el mes anterior, con lo que el número de desempleados se situó en 105.519.La subida del paro en esta comunidad en términos porcentuales fue casi dos puntos superior a la media nacional, que se situó en el 2,36 por ciento.
En Guadalajara los datos no fueron más halagüeños: durante ese periodo se alcanzaron los 8.503 desempleados lo que supuso un incremento de 690, con respecto del mes anterior que en porcentaje significó un 8,83 por ciento más.
La tendencia es algo general. El desempleo subió en España por quinto mes consecutivo después de aumentar en 53.406 personas en febrero, aunque este crecimiento comenzó a mostrar signos de desaceleración. Si bien es la estabilziación de algunos sectores de la economía a la que se apunta como principal causante del incremento del desempleo, hay otra variable -la inflación- que no se suelen incluir en los análisis y que, sin embargo, es determinante para la evolución futura de los niveles de empleo, especialmente en una economía abierta como la nuestra. Cuando el diferencial de inflación con los principales socios comerciales se mantiene o agranda, hay pocas soluciones para que no crezca el paro. Una sería que la oferta de productos españoles fuese tan específica que los clientes mantuviesen las compras a cualquier precio; otra, que el cambio técnico y el capital humano redujesen los costes por unidad producida a pesar de los altos precios españoles. Pero sabemos que esto no se está produciendo, y sabemos también que la economía española se está internacionalizando no sólo en el sector de las grandes multinacionales sino en los productos menos llamativos , pero cuyas empresas sí que dependen de los mercados competitivos internacionales para mantener sus márgenes y su nivel de empleo. En ausencia de ese cambio técnico reductor de costes unitarios, la inflación pasa a ser otra forma de decir desempleoen una economía abierta. Inflación y desempleo no deberían ser analizadas como anomalías diferentes de nuestra economía sino como dos síndromes distintos del mismo mal.
La tendencia es algo general. El desempleo subió en España por quinto mes consecutivo después de aumentar en 53.406 personas en febrero, aunque este crecimiento comenzó a mostrar signos de desaceleración. Si bien es la estabilziación de algunos sectores de la economía a la que se apunta como principal causante del incremento del desempleo, hay otra variable -la inflación- que no se suelen incluir en los análisis y que, sin embargo, es determinante para la evolución futura de los niveles de empleo, especialmente en una economía abierta como la nuestra. Cuando el diferencial de inflación con los principales socios comerciales se mantiene o agranda, hay pocas soluciones para que no crezca el paro. Una sería que la oferta de productos españoles fuese tan específica que los clientes mantuviesen las compras a cualquier precio; otra, que el cambio técnico y el capital humano redujesen los costes por unidad producida a pesar de los altos precios españoles. Pero sabemos que esto no se está produciendo, y sabemos también que la economía española se está internacionalizando no sólo en el sector de las grandes multinacionales sino en los productos menos llamativos , pero cuyas empresas sí que dependen de los mercados competitivos internacionales para mantener sus márgenes y su nivel de empleo. En ausencia de ese cambio técnico reductor de costes unitarios, la inflación pasa a ser otra forma de decir desempleoen una economía abierta. Inflación y desempleo no deberían ser analizadas como anomalías diferentes de nuestra economía sino como dos síndromes distintos del mismo mal.