Patrimonio de la capital
01/10/2010 - 09:45
EDITORIAL
La Sociedad Estatal de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio (Segipsa) ha adjudicado a la empresa Constructora Elio, SA la ejecución de las obras de reforma y rehabilitación del edificio de la antigua sede del Banco de España en Guadalajara, por un importe de más de dos millones de euros.
Una vez concluidas las obras, el inmueble acogerá las distintas unidades de la Intervención Territorial, la Gerencia Territorial de Catastro y la Secretaría General, departamentos en los que se estructura la Delegación de Economía y Hacienda. Sin embargo, la antigua sucursal del Banco de España, que cerró sus puertas el 31 de diciembre de 2002, lleva años cerrada y sin uso, después de que la Seguridad Social lo ocupara de forma temporal hasta marzo de 2006. Aunque ya entonces se escucharon propuestas de todos los partidos políticos para que el edificio revirtiera a la capital, bien en forma de Museo de la Ciudad o como Mediateca, lo cierto es que será finalmente la Delegación Provincial de Hacienda la que se beneficiará de su excelente ubicación. El edificio, cuya construcción se remonta a 1932 sobre el solar de lo que hasta entonces fuera el Teatro Principal y más antiguamente un edificio de uso religioso, está situado en la plaza del Jardinillo y se levanta sobre una parcela de 823 metros cuadrados. Sin duda, su historia y peculiaridad es más que merecedora de haber acogido cualquiera de los proyectos propuestos que acabaron durmiendo el sueño de los justos. Pero no es el único edificio que merecería pasar a forma parte del patrimonio de la ciudad. También la cárcel, que desde1998 es Centro de Inserción Social, sería otro de los edificios emblemáticos que merecerían ser disfrutados por todos los ciudadanos. Desde las administraciones habría que empezar a pensar si no sería mejor que los servicios que se prestan, o se van a prestar, en edificios históricos se trasladasen a inmuebles más modernos y mejor dotados favoreciendo la utilización social de lo que ya se ha convertido en el escaso patrimonio histórico moderno que se conserva en la capital.