¿Piquetes informativos?
01/10/2010 - 09:45
EL COMENTARIO
Jesús Blanco - Periodista
Miedo a quedarse sin gasolina, miedo a quedarse sin comida, miedo a que la huelga de transportes paralice la producción de empresas y ponga en riesgo el puesto de trabajo de miles de personas.
Miedo en definitiva. El miedo forma parte de las mejores estrategias de ataque y eso lo saben desde hace mucho tiempo los huelguistas, de cualquier sector.
Soy el primero en reconocer que los transportistas lo están pasando mal y tiene perfecto derecho a reclamar ayudas y mejoras como las han reclamado y conseguido otros sectores. Recordamos últimamente a los funcionarios de la Junta, con subida del 18 por ciento de su salario; a los profesores, con aumento de más 160 euros mensuales y ordenador portátil para todos o a los funcionarios de la Justicia, que consiguieron un incremento salarial de 190 euros. Ahora bien, hay formas y formas de pedir las cosas y no me parece que bloquear carreteras, romper lunas, pinchar ruedas o cortar cables en los vehículos sea una manera lícita de hacer las cosas. Por eso me llama la atención esto de los piquetes informativos, cuya auténtica denominación debería ser la de coacción laboral.
En la era de las comunicaciones, con radio, prensa, televisión, internet, teléfonos móviles algún transportista necesita ser informado de los motivos de la huelga convocada en su sector, alguien está tan despistado como para no saberlo. Es evidente que no, es más que evidente que el verdadero sentido del piquete informativo no es informar sino obligar, coaccionar, meter miedo y conseguir que las medidas de fuerza logren el objetivo deseado porque lamentablemente en este país no consigue más el que más razón tiene sino el que más grita, más se queja y más coacciona.
Creo que España necesita una nueva regulación del derecho a la huelga para que realmente el trabajador tenga libertad para elegir. Ahora no existe. O paras el camión o te rajan las ruedas ¿Eso es libertad?
Insisto en que seguramente los huelguistas tengan razón en lo que piden, pero no creo que la tengan en las formas que utilizan para conseguirlo porque soy de los que piensa que el fin no justifica los medios.
Como dice la canción corren malos tiempos para la lírica y al gobierno, que es a quien siempre se echa la culpa de todo, le van a crecer los enanos, empezando por los ciudadanos a los que nos ha subido la hipoteca al doble o la calefacción al triple, continuando por las constructoras que no venden un metro cuadrado desde hace varios meses y siguiendo por las miles de empresas que además de la crisis les afecta el clima y tienen la ropa, el calzado, los helados o los aires acondicionados en el almacén. Habrá que apretarse el cinturón y confiar en que lleguen mejores tiempos.
Soy el primero en reconocer que los transportistas lo están pasando mal y tiene perfecto derecho a reclamar ayudas y mejoras como las han reclamado y conseguido otros sectores. Recordamos últimamente a los funcionarios de la Junta, con subida del 18 por ciento de su salario; a los profesores, con aumento de más 160 euros mensuales y ordenador portátil para todos o a los funcionarios de la Justicia, que consiguieron un incremento salarial de 190 euros. Ahora bien, hay formas y formas de pedir las cosas y no me parece que bloquear carreteras, romper lunas, pinchar ruedas o cortar cables en los vehículos sea una manera lícita de hacer las cosas. Por eso me llama la atención esto de los piquetes informativos, cuya auténtica denominación debería ser la de coacción laboral.
En la era de las comunicaciones, con radio, prensa, televisión, internet, teléfonos móviles algún transportista necesita ser informado de los motivos de la huelga convocada en su sector, alguien está tan despistado como para no saberlo. Es evidente que no, es más que evidente que el verdadero sentido del piquete informativo no es informar sino obligar, coaccionar, meter miedo y conseguir que las medidas de fuerza logren el objetivo deseado porque lamentablemente en este país no consigue más el que más razón tiene sino el que más grita, más se queja y más coacciona.
Creo que España necesita una nueva regulación del derecho a la huelga para que realmente el trabajador tenga libertad para elegir. Ahora no existe. O paras el camión o te rajan las ruedas ¿Eso es libertad?
Insisto en que seguramente los huelguistas tengan razón en lo que piden, pero no creo que la tengan en las formas que utilizan para conseguirlo porque soy de los que piensa que el fin no justifica los medios.
Como dice la canción corren malos tiempos para la lírica y al gobierno, que es a quien siempre se echa la culpa de todo, le van a crecer los enanos, empezando por los ciudadanos a los que nos ha subido la hipoteca al doble o la calefacción al triple, continuando por las constructoras que no venden un metro cuadrado desde hace varios meses y siguiendo por las miles de empresas que además de la crisis les afecta el clima y tienen la ropa, el calzado, los helados o los aires acondicionados en el almacén. Habrá que apretarse el cinturón y confiar en que lleguen mejores tiempos.