Polémico ferial
01/10/2010 - 09:45
El comentario
Carlos Sanz Establés - Periodista
La polémica en torno al traslado del ferial está servida, como no podía ser de otra manera. El equipo de Gobierno municipal quiere cumplir su promesa electoral, algo que al parecer sorprende por inusual, trasladando las ferias al recinto del otro lado de la autovía y, mientras, las peñas se empeñan en la protesta al considerar que el cambio será a peor, al menos para ellos.
En medio, los vecinos próximos al viejo recinto están hasta el moño de aguantar año tras año las promesas incumplidas por anterior corporaciones la de Bris, la de Alique, sí, de trasladar el recinto algo que ya prometió Irizar, sí, siendo alcalde en los albores democráticos, y, ahora, por fin, sienten que alguien les hace caso y se ocupa de ellos, mientras que alguna que otra asociación vecinal no afectada directamente por la feria muestra una inusual solidaridad con sus convecinos de Ferial y Adoratrices pidiendo que el mochuelo de las peñas y de las ferias no se lo carguen a ellos, que es mejor que sigan en el mismo sitio, donde ya están acostumbrados al ruido, a la suciedad, a los malos olores, y para qué molestar a otros que nunca han tenido ese problema.
En todo este embrollo, lo que en realidad se está cuestionando por parte de los peñistas y de quienes pretenden sacar tajada política de la decisión municipal, es que el alcalde y sus concejales incumplan un mandato electoral. Oigan, que estos señores que ahora gobiernan han obtenido mayoría absoluta y, entre otros muchos votos, el apoyo de los barrios afectados por las ferias y fiestas, y en el programa electoral decían que las ferias se trasladan. En este juego de las mayorías y las minorías, en el que participan los partidos políticos, hay que saber ganar y perder y, sobre todo, jugar limpio con los ciudadanos que de lo contrario llegan luego las sorpresas ¡y que sorpresas!
De todos modos, no debería extrañarnos nada de lo que está pasando, son batallas llenas de intereses y propias de la condición humana, pero lo que realmente debería molestarnos, indignarnos, cabrearnos y hasta hacernos sentir vergüenza ajena como habitantes de esta ciudad es que Guadalajara, la capital provincial, la ciudad maravillosa llena de oportunidades, la que crece y crece sin parar, la que califica y recalifica suelo de manera interminable para construir viviendas que luego nadie necesitado puede pagar, no tenga en el año 2008 un recinto ferial adecuado, moderno, amplio, cerrado y protegido, dotado adecuadamente como cualquier otra ciudad semejante. Y lo que debería motivar una manifestación seria es que nuestras ferias se hayan tenido que celebrar desde hace ¡treinta años¡ en un lugar provisional, inadecuado, insalubre, pequeño, insuficiente y con graves riesgos para la seguridad de los usuarios. Pero, querido amigo lector, esto es lo que hay.
En todo este embrollo, lo que en realidad se está cuestionando por parte de los peñistas y de quienes pretenden sacar tajada política de la decisión municipal, es que el alcalde y sus concejales incumplan un mandato electoral. Oigan, que estos señores que ahora gobiernan han obtenido mayoría absoluta y, entre otros muchos votos, el apoyo de los barrios afectados por las ferias y fiestas, y en el programa electoral decían que las ferias se trasladan. En este juego de las mayorías y las minorías, en el que participan los partidos políticos, hay que saber ganar y perder y, sobre todo, jugar limpio con los ciudadanos que de lo contrario llegan luego las sorpresas ¡y que sorpresas!
De todos modos, no debería extrañarnos nada de lo que está pasando, son batallas llenas de intereses y propias de la condición humana, pero lo que realmente debería molestarnos, indignarnos, cabrearnos y hasta hacernos sentir vergüenza ajena como habitantes de esta ciudad es que Guadalajara, la capital provincial, la ciudad maravillosa llena de oportunidades, la que crece y crece sin parar, la que califica y recalifica suelo de manera interminable para construir viviendas que luego nadie necesitado puede pagar, no tenga en el año 2008 un recinto ferial adecuado, moderno, amplio, cerrado y protegido, dotado adecuadamente como cualquier otra ciudad semejante. Y lo que debería motivar una manifestación seria es que nuestras ferias se hayan tenido que celebrar desde hace ¡treinta años¡ en un lugar provisional, inadecuado, insalubre, pequeño, insuficiente y con graves riesgos para la seguridad de los usuarios. Pero, querido amigo lector, esto es lo que hay.