Por suerte

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIALES
La A-2 se pudo convertir ayer en una trampa mortal para los estudiantes de un colegio de Almodóvar del Campo que veían como, en pocos minutos, ardía el autobús en el que viajaban. Por suerte, el conductor actuó a tiempo y todo se quedó en un susto en la carretera. No es la primera vez que ocurre. Ya en abril de 2006 otro autobús ardía en el kilómetro 54 de la A-2 en sentido Zaragoza.
En aquella ocasión tampoco hubo que contabilizar víctimas aunque sí que se registraron dos heridos graves. Es el atisbo de la tragedia que en otros muchos casos acaba consumándose en el asfalto.
Aunque todavía ayer se mantenía abierta la operación retorno de la Semana Santa en algunas comunidades las primeras estadísticas cifraban en 54 las víctimas del tráfico (45 menos que en el mismo periodo de 2007). Además, 14 personas resultaban heridas graves y 26 más sufrían lesiones leves desde que el pasado día 14 comenzase la operación especial.

Durante ese periodo festivo se registraban un total de 25 siniestros en las carreteras provinciales –cinco menos que en 2007– que se saldaron con dos personas fallecidas, cinco con lesiones de gravedad y 18 heridos leves. Sin embargo, y aunque el descenso de víctimas se ha generalizado en todo el país (el balance final en la Semana Santa de 2007 fue de 106 muertos en 86 accidentes y 62 heridos graves) siempre queda el drama humano. Por eso, la seguridad vial debe ser una prioridad política y social, sin esta premisa no será posible aplicar con eficacia las medidas necesarias para la prevención de la siniestralidad. Lo importante es prevenir la infracción, es decir anticiparse, impedirla. Todo lo que se puede hacer para evitar los hechos consumados se encuentra, en buena parte, en nuestras manos.