09/06/2021 / 07:30
Pedro Vacas


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Pregoneros y alguaciles

Los pregones son la música de fondo de los pueblos


El oficio del pregonero es muy antiguo perdiéndose en las brumas de la memoria, figura imprescindible en nuestro pueblos y aldeas que to- davía muchos recordamos y que ha perdurado hasta tiempos recientes, oficio generalmente practicado por hombres, aunque también hubo alguna mujer. Oficio cuyo requisito imprescindible era tener buena voz, ni siquiera era obligatorio saber leer pues el escribano podía dictarle el texto que tenía que difundir, tampoco era un cargo vitalicio, cargo modesto que no contaba con muy buena consideración social, como describe el Diccionario de Autoridades, “es oficio vil y baxo”.

En todos los pueblos y aldeas de España hubo alguaciles o pregoneros. Casi todos los pueblos de la antigüedad tuvieron sus heraldos. Así el Deuteronomio nos relata como una ley israelita prohibía atacar una ciudad sin haberles antes ofrecido la paz, por medio de sus heraldos. En el primer libro de la Ilíada, historia histórica, nos muestra el modo respetuoso con que Aquiles recibe a los heral- dos enviados por Agamenón para apoderarse de la bella Briseis. En los juegos olímpicos de Grecia los heraldos se servían de una tuba o trompeta para promulgar los juegos, los tratados y los sacrificios. Posteriormente se valían de la voz, escogiendo a los que la tenían más sonora y fuerte porque tenían que proclamar los juegos atléticos, los nombres de los combatientes,  de los vencedores y, en general, todas las ordenes de los jueces de los juegos.

Los heraldos eran los encargados de reclamar los prisioneros de guerra, o de publicar la paz. Convocaban las Cortes o estados generales, asistían a la consagración o coronación de reyes y al bautismo y desposorio de los infantes, y los que anunciaban la muerte del soberano. En Roma, se originó la palabra y el oficio de Praeco (praeconis)= pregonero; es una contracción de praecino, praecinui, praecentum. Praeco, se llamaba al pregonero, pero también al rey de armas, al alguacil, al predicador, el que preconizaba, el panegirista (adulador alabador, loador, entusiasta). Praeco, compuesto de prae, más canto = ir cantando, dejarse oír, recitar una formula preestablecida, para captar la atención.

Desde que la palabra y el oficio existe, pregonero es el que va delante de una persona o cosa anunciando sus excelencias con la entonación de canción, romanza o salmodia que le es propia. El que publica o divulga algo que es ignorado. Oficial público que en voz alta da los pregones, publica y hace notorio lo que se quiere hacer saber a todos, anunciando alguna mercancía o servicio o para publicar una noticia o un aviso, oficial o no, que interesa que conozcan todos los vecinos, que se hace voceando por las calles y plazas del pueblo o anunciando de viva voz por las calles y plazuelas del pueblo por medio del pregón. El concepto “canto” se debe a que efectivamente toda lectura, toda recitación, todo aquello que no fuese coloquial, se cantaba, estaba sujeto a ritualización, a cantinelas reutilizadas, según fuese la impor- tancia del anuncio o mensaje, se- gún los momentos de cada asunto y según fuese el deje o gracia del pregonero.

Es el método más antiguo de publicidad. Entre los romanos no significaba un anuncio informativo sin más, sino que implicaba la ponderación y exaltación de la persona o producto que se pregonara, porque eso es lo que esconden las palabras pregón (proclama, anuncio, bando); pregonero (anunciador, informador); pregonar (publicar, divulgar, expandir);preconizar (loar, exaltar, glorificar). Preconizar, de la familia de pregón- pregonero, significa: 1) alabar públicamente a una persona o una cosa; 2), exponer en el consistorio del Vaticano los méritos de una persona que está propuesta para una prelación. Significa también aconsejar, sugerir, recomendar una cosa de interés general o individual.

El pregonero con sus pregones trasmitía las noticias o las instruc- ciones que a toque de trompetilla y por vía oral recibían los vecinos del pueblo, hundiendo sus raíces en el corpus jurídico medieval, cuya primera documentación escrita se halla en el Fuero de Avilés del año 1085 por Alfonso VII. Posteriormente en el año 1144, los pregoneros y pregones aparecieron en el Cantar del Mío Cid cuando Ruiz Díaz de Vivar mandada a sus pregoneros el encargo de incitar a los Señores y al pueblo a buscar la conquista de Valencia con el señuelo del botín de guerra. También en el Libro de Buen Amor de nuestro arcipreste de Hita, en la estrofa 327 cuando presenta al gallo como pregonero: “a casa del carbón, mi vasallo rentero, entró a robar de noche por cima del humero; consiguió hurtar el gallo, que es nuestro pregonero, comíselo en el campo, tal fue su desafuero”. En el Siglo de Oro tenemos a nuestro pregonero más popular yliterario,elLazarillodeTormes que pregonaba vinos en la ciudad de Toledo. Y es que tengo cargo de pregonar los vinos que en esta ciudad se venden, y en almone- das y cosas perdidas, acompañar los que padecen persecuciones por justicia y declarar a voces su delito: pregonero, hablando en buen romance.

Pregón y pregonero aparecen posteriormente en el Fuero Viejo, concedido por Alfonso VIII en el año 1212. En este cuerpo legislativo se explicitaba a los súbditos la obligación de acatar la proclama y el sitio en el que había que hacerse, para que llegara a oído de todos y ninguno pudiera posteriormente alegar ignorancia, puesto que era en interés de todos.

Se entendía de interés general todo lo que se anunciaba o pregonaba, porque el pregonero partía de la convicción de que todo lo que anunciaba respondía a esos cánones de veracidad, calidad e interés para todo el vecindario. Ni que decir de los bandos o edictos que promulgaba la autoridad, estos, procuraba que se enteraran de ellos hasta los sordos. Existió en algunos pueblos la alguacila, que era la mujer del alguacil y era la que se encargaba de pregonar la fruta, pescado o, telas, toda la mercancía que llegaba a los pueblos a lomos de caballerías de los recovecos o vendedores ambulantes, mercaderías que eran de la mejor calidad y buen precio,valiéndose para llamar la atención de una trompetilla más pequeña que la del alguacil.page1image2540610880 

Si los bandos o edictos del Ayuntamiento o Concejo eran rancios y escuetos, el pregonero procuraba darle un tono seductor para atraer la atención del público, para ello, cada uno, tenía su aquel, su canto y su encanto, que no solo dependía de su potencia de voz, era importante la entonación, el deje, el acento, los latiguillos que empleaba, las retrónicas y chascarrillos, hasta conseguir el encandilamiento de los oyentes.

No en todos los pueblos y aldeas el alguacil o pregonero era empleado del Ayuntamiento, pues en la mayoría de los casos las arcas del municipio estaban vacías y no se podían permitir ningún dispen- dio. Esto no quiere decir que el oficio fuera por amor e labore. El alguacil estaba exento de contri- buir con su trabajo a las jornadas de “cenderas” o hacenderas, todas las propinas o emolumentos que percibía por el anuncio o pregón de las mercancías de los tenderos eran para su peculio propio, así como lo recaudado por anunciar o pregonar encargos particulares como el ex- travío de alguna cosa, la llegada de titiriteros al pueblo, de compañías de teatro, de recitadores,juglares, saltimbanquis, o cualquier otro evento. Esta figura de alguacil era de implantación generalizada en todas las poblaciones y aldeas rura- les. Por pequeñas que estas fueran se podría prescindir de alcalde, pero no de alguacil.

Los pregones y pregoneros des- aparecieron de los pueblos junto con toda la cultura rural, el olvido de nuestras tradiciones, las faenas, los usos y costumbres, las fiestas y los oficios de nuestra tierra, con los utensilios y aperos propios de cada labor, la vestimenta, las comidas,


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