27/11/2022 / 12:36
Manuel Ángel Puga/Pedagogo y escritor


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Preparados para emanciparse

Es bien sabido que en los países desarrollados numerosos jóvenes tienen que esperar años para poder emanciparse de sus progenitores, con lo cual su adolescencia se prolonga más de lo normal.  


Es bien sabido que en los países desarrollados numerosos jóvenes tienen que esperar años para poder emanciparse de sus progenitores, con lo cual su adolescencia se prolonga más de lo normal. En España, concretamente, desde hace tiempo muchos jóvenes vienen dependiendo económicamente de sus padres, razón por la que no pueden independizarse ni constituir una familia. Pero lo peor ha sido que esta pandemia del coronavirus vino a agravar el problema que ya existía. Según datos del Observatorio de Emancipación, durante el pasado año 2020 solamente consiguieron emanciparse el 15,8 % de los jóvenes españoles. Como vemos, el problema resulta bastante preocupante.

Esta pandemia, que todavía venimos arrastrando, le causó a numerosas personas una difícil situación económica, pero mucho más se la causó a los jóvenes. En este sentido, el Consejo de la Juventud de España ha puesto de relieve que el Gobierno no supo responder con el acierto requerido al problema económico que la pandemia planteó a los jóvenes. Entre otras cosas, este Consejo critica que se les haya excluido del Ingreso Mínimo Vital (IMV) en un momento extremadamente difícil para ellos, dado que la crisis económica incrementó las tasas de temporalidad laboral, de tal manera que hasta hace muy poco los jóvenes españoles se encontraban entre los europeos que más tarde se podían emancipar, lo que significaba que eran los que durante más tiempo sufrían las consecuencias de una adolescencia excesivamente prolongada.

Es muy cierto que en las sociedades modernas, debido al cúmulo de obstáculos, a las exigencias y a una dura competencia, a los jóvenes no les resulta nada fácil lograr su independencia económica y, así, poder emanciparse de sus padres. Evidentemente, esta circunstancia hace que se alargue en exceso la etapa de la adolescencia. Por tal razón, la vida del joven se convierte en un “adolecer” (de aquí viene la palabra “adolescencia”), es decir, se convierte en una acusada frustración, en una continua crisis emocional y, de algún modo, en un auténtico trastorno psicosocial. Todo ello por no poder emanciparse, al carecer de la imprescindible independencia económica.

A la anterior circunstancia aún le hemos de añadir los numerosos casos de niños, adolescentes y jóvenes que se ven privados de los más elementales medios de subsistencia. Precisamente, con el propósito de facilitarles tales medios y de resolver el problema de su emancipación nacieron las Aldeas Infantiles SOS, las cuales fueron creadas poco después de finalizar la Segunda Guerra Mundial para proteger de alguna manera a tantos niños y jóvenes víctimas de aquella desastrosa situación. 

En España las Aldeas Infantiles SOS están financiadas por el Estado solamente en un 30 %; el resto de la financiación procede de las ayudas que proporcionan los particulares y también de las campañas de donación. Además, esta Institución percibe un subsidio que procede mayoritariamente de los países europeos. Con todo, las necesidades siguen siendo muchas debido al elevado número de niños y jóvenes a los que es preciso ayudar para que puedan acceder a un mejor nivel de vida, teniendo en cuenta que algunos de ellos se encuentran en situación de total vulnerabilidad.

Recientemente, a principios del mes de noviembre, Aldeas Infantiles SOS presentó el informe “Jóvenes preparados para emanciparse: compromiso y acción”, en el cual se especifica que “la preparación a la salida del sistema y el apoyo y acompañamiento posterior marcan la diferencia para estos jóvenes entre una vida de dificultades y otra digna e independiente”. Con el fin de que esto se convierta en realidad, Aldeas Infantiles SOS de España colabora en el proyecto europeo “Preparados para emanciparse”, con lo que se busca garantizar a los jóvenes tutelados una transición gradual a la edad adulta, mediante el doble proceso de emancipación y de integración social.

La función que desempeñan las Aldeas Infantiles SOS de España viene dando sus frutos, puesto que a través del proyecto europeo “Preparados para emanciparse” ya se han formado más de 1.200 profesionales, además de haber capacitado a unos 450 jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y los 27 años. Por otra parte, aún cabe destacar que muchos de estos jóvenes capacitados colaboraron eficazmente en el mencionado proyecto, pero en calidad de coformadores.


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