Presos políticos

17/01/2026 - 12:20 Jesús de Andrés

Desde la hollywoodense “expatriación” de Nicolás Maduro a los Estados Unidos, hemos descubierto la existencia en Caracas de un monumental centro de detención y torturas llamado el Helicoide.

La metáfora, si no fuera por la gravedad de los crímenes allí ocurridos, podría tener su gracia: un edificio creado para ser un centro comercial, un paraíso de las compras, acabó convertido en una concurrida prisión. Su arquitectura futurista le dio forma de pirámide en espiral: una única rampa que permitiría comprar, sin bajarse del coche, a los clientes de los comercios que allí se iban a instalar. En su momento, en los años cincuenta, en plena dictadura de Pérez Jiménez, un militarote que conjugó el desarrollo de las infraestructuras con una sanguinaria represión, fue símbolo de la modernización del país gracias a las rentas del petróleo, “el excremento del diablo”, que diría Pérez Alfonzo. Con la consolidación de la dictadura del dúo Chávez-Maduro, se convirtió en símbolo de la persecución de los derechos humanos en Venezuela. Detenciones irregulares, torturas, hacinamiento, incomunicación, ahogamientos, asesinatos, abusos sexuales, oscuridad, palizas, miedo. Eso y mucho más, sin derechos ni garantías, por el mero capricho represor, por haber expresado una opinión contraria al régimen, por haber asistido a una protesta, por no se sabe qué, que es el peor de los tormentos posibles.

Esta semana no sólo hemos sabido de la existencia del Helicoide, también hemos averiguado que allí había presos políticos españoles. De momento han sido liberados ocho. No sabemos cuántos más hay, cuántos compatriotas están pendientes de ser liberados, lo cual es el mayor escándalo imaginable. ¿Cómo es posible que no sepamos de sus casos, de sus nombres, que no sean reclamados día y noche por nuestro Gobierno? Los liberan por la puerta de atrás, con cuentagotas, y todavía hay que dar las gracias a sus carceleros y a los mediadores. Es más, los carceleros, por boca de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, agradecen a Zapatero la mediación realizada para que ellos liberaran a quienes ellos mismos retenían en aquella maldita cárcel. De locos. Si se sabía antes, debería haberse actuado con dureza, no con los paños calientes con que se ha tratado siempre a Maduro.

Llegan nuestros presos a Barajas y el Gobierno los esconde, son ocultados a los medios de comunicación ya que su liberación ha sido con condiciones, como si una vez aquí prevaleciera la soberanía venezolana. Es todo tan vergonzoso, tan incomprensible, que no queda más remedio que pensar en lo que se estará ocultando, en la obscenidad que desconocemos y que saldrá, vaya si saldrá, cuando definitivamente caiga la dictadura.