22/05/2020 / 21:14
Marta Velasco


Imagenes

Primavera mortal

Sanidad Illa ha reflexionado  y se ha decantado por la libertad, pasan de fase algunas CCAA, mientras Madrid y Barcelona siguen  en confinamiento con varias mejoras como  ¡oohh, Dios mío: ¡Rebajas!.


 Cruzamos sigilosos y embozados esta primavera mortal, título que le robo a Lajos Zilahy, y estamos finalizando mayo, mes de rosas y azucenas, de toreros y niñas de organdí.  Un mes tan transparente que casi se podría ver el mar desde la profundidad de Castilla como preludio de vacaciones. Pero eso fue antiguamente, el año pasado, cuando la normalidad no era nueva, sino cosa de siempre, y en mayo te empezaba a apretar el cuello duro del uniforme y había que ponerse el de verano con su lazo de lunares.

Ahora es todo tan anómalo que nos hemos saltado a la torera el mes de abril.  Soñábamos con campos verdes salpicados de amapolas y solo pudimos ver la casa de enfrente, donde alguna hiedra tozuda pugnaba por salirse del tiesto. Prisioneros nosotros y prisioneros los parques, con cadenas y candados, abril se quedó atrás con su Semana Santa suspendida en el aire puro de las ciudades. Luego vino mayo disfrazado de marzo y la semana que viene, haciendo como que tutto va bene, sacaré la ropa de verano, a ver si llega junio con sus calores y nos dan la condicional a los madrileños.

En junio despediremos una primavera de dolor, manchada por el coronavirus que se ha llevado a tantas personas amadas y lloradas desde lejos. Un virus que entra sigilosamente en el cuerpo, te enferma y te recluye en la más pavorosa soledad. Maldito sea, porque ha arruinado a nuestro país y ha arrebatado un magnífico tiempo de juventud y oportunidades a los que empezaban a vivir, iniciaban su carrera, conseguían un trabajo o se arriesgaban en su primer negocio.  A los que estaban en un tris de enamorarse, a los que se querían casar y a los que resisten solos y valientes, trabajando en un pequeño apartamento, sabiendo que por las calles de Madrid se pasea, radiante, la primavera.

  Sanidad Illa ha reflexionado y se ha decantado por la libertad, pasan de fase algunas CCAA, mientras Madrid y Barcelona siguen en confinamiento con varias mejoras como ¡Oooh, Dios mío, ¡REBAJAS! ... Un gesto para el comercio pero que no nos parece suficiente, y más cuando muchos sospechamos que la prórroga es una decisión política más que sanitaria. Después de dichos, desmentidos y explicaciones confusas, con evidente desprecio a la inteligencia de los ciudadanos, parece que la alarmante situación se alargará y seguiremos medio confinados hasta que la ruina sea irremediable, las leyes, papel mojado, y la libertad, un grato recuerdo.

Sacamos las cacerolas. No confiamos en el que lleva la batuta, no nos gusta su Nueva Normalidad y necesitamos alguien que nos dé seguridad, alguien con suficiente autoridad moral e intelectual que nos diga la verdad sin subterfugios, con los datos claros y las cuentas en la mano.   Alguien íntegro, SINCERO, valiente, con sentido de Estado…  ¡Alguien serio, caramba!… ¿Es mucho pedir a un gabinete compuesto por veintitrés miembros: presidentes, vicepresidentes y ministros que trabajan para nosotros?  Quizá sea el momento de oír al Rey.


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