Problema de egos
Lo que viene ocurriendo a la izquierda del PSOE cuando llegan los procesos electorales es como para que un estudioso del comportamiento humano lo analice profunda y detalladamente. Muy profundamente, y con muchísimo detalle.
Algunos de los partidos, coaliciones, plataformas y grupos que existen en ese pequeño espacio electoral se consideran, también hay que reconocer que hay algunas muy honrosas excepciones, la reserva espiritual de oriente y occidente, los poseedores de las esencias de la verdad y la honorabilidad.
En conjunto sólo coinciden en que si van separados es malo para sus perspectivas electorales, y para las de la izquierda en general. La mayoría no consideran al PSOE un partido de izquierda, que conste en acta esto también.
Y siendo conscientes de la necesidad de ir juntos para evitar la gran “desgracia” de la llegada de la derecha y la extrema derecha al Gobierno, son totalmente incapaces de alcanzar acuerdos que supongan un freno a un ejecutivo de PP-VOX.
Entonces, cómo es posible que no lleguen a ese tan “necesario” ¿entendimiento? Pues por un problema de ego, demasiado grande en determinados para ceder, pactar, dar un paso al lado y buscar lo que consideran el bien común.
Y dentro de esos poseedores de las grandes esencias hay un partido que se lleva todos los “méritos”: Podemos, que parecen empeñados en el yo o nadie.
Lo de las negociaciones para alcanzar una lista única entre Frente Amplio, formado por 15 formaciones de todo el espectro a la izquierda de los socialistas, y Podemos ha acabado como casi todos preveían, en fracaso.
Pero no todos tienen la misma responsabilidad. Las ofertas y compromisos para incluir a los morados han chocado con la obcecación de quien solo quiere liderar, ser cabeza de lista y aparecer en la foto de los carteles electorales. Sin ser consciente de su propio respaldo, apoyo ciudadano o representatividad.
Si el acuerdo con ERC en Cataluña es el ejemplo a seguir, poco futuro les queda a los morados. Y más les vale sacar algún escaño por Madrid, pues en caso contrario pueden certificar el final de un proyecto que venía a cambiar España. Casi tanto como el de Albert Ribera y Ciudadanos
Al final, solo quedan excusas de mal pagador para justificar el no por el no, porque ignoran que ya no son la gran formación que ocupaba la mayor parte de ese espacio.
Irene Montero al final si aparecerá en un cartel electoral, pero curiosamente sin logo, nombre de su formación, ni bandera que la identifique con lo que hace no tanto prometía mucho.
Han criticado mucho a otros, como Yolanda Díaz o Mónica García, que curiosamente no han tenido problema en dar un paso al lado, o hacia atrás. Incluso Ada Colau estaba dispuesta. Pero Montero parece incapaz, incluso de jugársela de verdad, renunciando al escaño en Bruselas, no vaya a ser que se quede sin nada. A lo mejor Podemos podría tomar el ejemplo de IU en Guadalajara capital, que respetó acuerdos y pactos, aunque a la coalición le costó quedarse sin concejal en el Ayuntamiento después de muchos mandatos.S
Lo digo para que dejen de quejarse de supuestos vetos de IU a imposiciones moradas durante las negociaciones. No, no todos son iguales.