Procesos de degradación (I) ( Lo que se escucha en la calle ante las próximas elecciones)

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EL COMENTARIO
JOSÉ RAMÓN LÓPEZ DE LOS MOZOS - Etnólogo
Es evidente que las cosas, todo aquello que sucede en el mundo común, en el diario acontecer, es medible y sopesable, es analizable y, en fin, es ponderable con mayor o menor inmediatez, aunque siempre depende del ángulo o el punto de vista desde donde se mire.
Y tanto es así, que las chorradas del día tras día, las bobadas y memeces que se dicen, quedarán, evidentemente, reflejadas en las páginas impresas que se conservarán “como oro en paño” en las hemerotecas.Viene todo este preámbulo a cuento de lo que cada quisque dice en estos días previos a las elecciones generales, donde cada lider de cada partido salta a la palestra, en muchas ocasiones ignorante de la catadura físico-química y moral del público ante el que ha de hablar, al que ha de dirigirse, -aunque a esos líderes, con tantos dineros les sea muy fácil rodearse de un amplio staff, de cientos de personas, a veces, que vayan donde vayan, le dirán por lo bajini el nombre de las personas que ocupan las quince primeras filas y, si se me apura, hasta el número de su documento nacional de identidad-. Por eso, vamos a oir detenidamente lo que dice el hombre de la calle.
Surgen ahora, precisamente, expresiones que nada tienen que ver con el hablar diario del “homo ruens”, y son, nuevamente, los “plumillas” de la prensa quienes, ignorantes en muchos casos, por recién llegados, se atrevan a meterse en las camisas de once varas de una realidad política que, por lo común, desconocen de raíz.
¿Cuál es el problema?
¡Pues, coño, el de siempre!

Que si ¿cómo se permite que un político que...?
Pero, óigame, pregunta mucha gente por la calle: ¿Usted llama o considera político a un advenedizo que estaba cavando huertas y ahora está en el Congreso y que es medio analfabeto?
Que cada cual se conteste lo que quiera,
Es evidente que para ser verdadero político, es decir, para ser auténtico y sincero representante del Pueblo Español, hay que tener un mínimo de cualidades que deben ser exigibles a todos.
En conclusión: Parece ser que está muy extendida la creencia de que, del total de políticos que han saltado a la palestra, existe un porcentaje considerable de los considerados “poco interesantes”.