Protesta

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Alberto Poveda - Guadalajara
Como aficionado al Club Deportivo Guadalajara que soy y habitual seguidor del equipo cuando juega fuera, quiero emitir mi más enérgica protesta ante la conducta de los estamentos federativos del fútbol español.
Me parece un desprecio sin precedentes a la afición de Guadalajara el hecho de que un club modesto que está haciendo esfuerzos enormes por mantenerse en la categoría comparta el Grupo IV de la Segunda B con 15 equipos andaluces, Ceuta y Melilla y sólo otros dos catellano-manchegos cuando dispone de decenas de clubes geográficamente más próximos. El absurdo criterio de no dividir Federaciones Territoriales a la hora de componer los grupos ha dado lugar a situaciones verdaderamente grotescas, como la de hacer desplazarse al equipo y la afición de Guadalajara 19 fines de semana a localidades tan lejanas como Roquetas, Cádiz, San Fernando, La Línea de la Concepción, El Ejido, Ceuta o Melilla cuando la Comunidad de Madrid dispone de cinco clubes en la categoría a menos de 100 kilómetros de Guadalajara y cuando tenemos la cornisa cantábrica a dos horas menos de viaje que Andalucía.
Los estamentos del fútbol no pueden ningunear a lo que hace verdaderamente grande el fútbol, que es una afición. Y nuestra afición ha acompañado este año al equipo en grupos de decenas y centenas de personas, a viajes de dos y tres horas, aceptables distancias, a ciudades en las que nos hemos dejado el dinero en comer, beber, entrar al campo y a veces en dormir. Quiero suponer que a esos clubes, modestos como el Depor, les habrán venido bien nuestros euros. También a sus restaurantes, bares y hoteles. Sin embargo, los andaluces nos verán poco porque los trabajadores comunes y corrientes como yo tenemos que estar el lunes a primera hora en una fábrica. Nos resulta completamente inviable el tiempo y el gasto (distancia doble = doble gasto en combustible y hotel obligatorio) al que nos condena la Federación con el ridículo criterio de no separar estamentos que no son más que organizaciones burocráticas y que carecen de sentido si uno mira con un mínimo de atención un mapa de España. Si la Segunda B tiene la ventaja de contar con 80 clubes es para no cargar al fútbol modesto con interminables desplazamientos porque permite partir España en cuatro partes y reducir la distancia cuando los equipos juegan fuera. Quienes mandan en el fútbol deben entender que la Segunda B está compuesta por clubes con un par de miles de socios, a los que no puede poner más difícil aún la supervivencia y el seguimiento por parte de los aficionados.
Si el Guadalajara acaba definitivamente encuadrado en el Grupo IV, la Federación Española de Fútbol lo estará penalizando desde el mismo día en que eso suceda porque los 15 andaluces tendrán menos horas de autocar y más apoyo de sus aficiones en los partidos de fuera. ¿Es eso justicia? La propuesta que he leído en los medios no tiene ni pies ni cabeza. Está hecha pensando en Dios sabe qué intereses federativos pero, desde luego, no pensando en el aficionado, los futbolistas o los clubes, en los que verdaderamente hacemos que este espectáculo exista. Pero claro, el Depor no tiene las influencias de otros. Hace ya tres años, los juveniles quedaron encuadrados en el grupo levantino de División de Honor en lugar del madrileño. Chavales que no tienen en el fútbol su profesión sino su afición tuvieron que pasarse la temporada entera realizando desplazamientos de 400 y 500 kilómetros cuando podían haber competido a media hora de su casa. Tampoco sus estudios o sus familiares importaron entonces a la Federación, una organización que, por lo visto, no está por la labor de utilizar jamás el cerebro, si es que usan de eso por allí.