PSOE: Ideología y estrategia
01/10/2010 - 09:45
ARTÍCULOS
Antonio Papell - Periodista
El Congreso del PSOE, que parecía condenado a ser de trámite por el hecho relevante de que ha tenido lugar apenas cuatro meses después de la victoria electoral del 9-M victoria que convirtió el programa electoral socialista en un contrato con los ciudadanos-, ha terminado adquiriendo una notoriedad impensada, en parte porque la cúpula socialista ha creído necesario dar una respuesta al centrado del PP en el recentísimo Congreso de este partido, y en parte asimismo porque Rodríguez Zapatero ha decidido impulsar una amplia renovación de los cuadros dirigentes.
En lo tocante al primer asunto, el viraje estratégico del PP, el PSOE ha reconfigurado y redefinido su condición de centro-izquierda. Sin abdicar del pragmatismo ni de la ortodoxia la llamada al consumo, es decir, a la confianza de los ciudadanos frente a la crisis, realizada por Zapatero al término de su primer discurso y que desconcertó a parte de su auditorio fue bien expresiva-, los socialistas han remarcado el carácter ideológico de la política económica. Dentro de ciertos límites, que son los que imponen los Pactos de Estabilidad y Crecimiento europeos que limitan rigurosamente el déficit público, cabe un contraste entre el ajuste social, realizado con especial cuidado de no cargar el peso del problema sobre los sectores más desfavorecidos, y el ajuste duro, basado en la congelación salarial. En realidad, el margen de maniobra es estrecho, sobre todo si la crisis arrecia, pero es indudable que existen dos sensibilidades diferentes a la hora de abordar la cuestión.
En el mismo orden de ideas, el PSOE ha subrayado algunas de sus líneas maestras, aunque con extrema delicadeza para que no quepa hablar de radicalismo ni se produzcan carnazones en determinados sectores de la opinión pública. Se ha avanzado hacia la laicidad, aunque cautelosamente y sin descartar los funerales de Estado según el rito católico como quería una parte de los delegados; se ha abierto la reforma de la ley del aborto, aunque con gran prudencia, requiriendo primero el análisis de los modelos europeos y recabando en todo caso el consenso con la oposición; se han hecho gestos hacia la inmigración el reconocimiento del derecho al voto en las municipales y la designación de una inmigrante como secretaria de Integración en la Ejecutiva-, etc.Al propio tiempo y éste será sin duda el rasgo más perdurable del Congreso-, se ha producido una llamativa e intensa renovación, cuyo dato más elocuente ha sido la entronización de la jovencísima Leire Pajín 31 años, consumidos en una ya intensa carrera política- como secretaria de Organización del PSOE. A su vez, José Blanco, su predecesor en el cargo, es ascendido a la vicesecretaria general, vacante desde que la abandonó Alfonso Guerra en los noventa. Con independencia del papel innovador que Pajín realice en el ámbito federal, es de suponer que una de sus preocupaciones principales versará sobre el peligroso agujero negro que el PSOE tiene en la Comunidad Valenciana. En cualquier caso, el relevo no ha sido traumático: los barones encuentran acomodo en el Consejo Territorial y la nueva Ejecutiva reúne a representantes de varias generaciones. Además, la selección no se ha hecho por familias, prácticamente desaparecidas, sino por edades, aptitudes y territorios,
El Congreso ha incluido asimismo otros elementos significativos. Entre ellos, ha asumido el modelo lingüístico catalán incluso la inmersión- frente al Manifiesto circulante, lo que supone una afirmación del pluralismo federalista que ha satisfecho a Montilla y allana el camino a un hipotético pacto con CiU. No se ha hablado de financiación, pero las inminentes negociaciones tendrán ya lugar en un marco distendido y normalizado.
Finalmente, es reseñable que, aunque el PSOE se ha reafirmado como partido de izquierdas con incidencia en algunos temas polémicos y el énfasis en las políticas sociales-, lo ha hecho con una mayor madurez, propia de quien gobierna y ha de plegarse al realismo. Frente a un socialismo de la legislatura anterior que había de apoyarse por razones más coyunturales que ontológicas en formaciones radicales, esta izquierda que asoma tiene sumo cuidado en no herir sensibilidades ajenas, en producir avances paso a paso, en procurar consensos amplios que aseguren la buena digestión de las medidas. Es, en fin, una socialdemocracia más solvente, que ahora deberá ponerse a prueba en el más difícil de los terrenos, el económico, en que las necesidades son muchas y las armas, escasas. Quizá para ello Zapatero sorprenda más bien pronto que tarde con un relevo significativo al frente de la vicepresidencia económica.
En el mismo orden de ideas, el PSOE ha subrayado algunas de sus líneas maestras, aunque con extrema delicadeza para que no quepa hablar de radicalismo ni se produzcan carnazones en determinados sectores de la opinión pública. Se ha avanzado hacia la laicidad, aunque cautelosamente y sin descartar los funerales de Estado según el rito católico como quería una parte de los delegados; se ha abierto la reforma de la ley del aborto, aunque con gran prudencia, requiriendo primero el análisis de los modelos europeos y recabando en todo caso el consenso con la oposición; se han hecho gestos hacia la inmigración el reconocimiento del derecho al voto en las municipales y la designación de una inmigrante como secretaria de Integración en la Ejecutiva-, etc.Al propio tiempo y éste será sin duda el rasgo más perdurable del Congreso-, se ha producido una llamativa e intensa renovación, cuyo dato más elocuente ha sido la entronización de la jovencísima Leire Pajín 31 años, consumidos en una ya intensa carrera política- como secretaria de Organización del PSOE. A su vez, José Blanco, su predecesor en el cargo, es ascendido a la vicesecretaria general, vacante desde que la abandonó Alfonso Guerra en los noventa. Con independencia del papel innovador que Pajín realice en el ámbito federal, es de suponer que una de sus preocupaciones principales versará sobre el peligroso agujero negro que el PSOE tiene en la Comunidad Valenciana. En cualquier caso, el relevo no ha sido traumático: los barones encuentran acomodo en el Consejo Territorial y la nueva Ejecutiva reúne a representantes de varias generaciones. Además, la selección no se ha hecho por familias, prácticamente desaparecidas, sino por edades, aptitudes y territorios,
El Congreso ha incluido asimismo otros elementos significativos. Entre ellos, ha asumido el modelo lingüístico catalán incluso la inmersión- frente al Manifiesto circulante, lo que supone una afirmación del pluralismo federalista que ha satisfecho a Montilla y allana el camino a un hipotético pacto con CiU. No se ha hablado de financiación, pero las inminentes negociaciones tendrán ya lugar en un marco distendido y normalizado.
Finalmente, es reseñable que, aunque el PSOE se ha reafirmado como partido de izquierdas con incidencia en algunos temas polémicos y el énfasis en las políticas sociales-, lo ha hecho con una mayor madurez, propia de quien gobierna y ha de plegarse al realismo. Frente a un socialismo de la legislatura anterior que había de apoyarse por razones más coyunturales que ontológicas en formaciones radicales, esta izquierda que asoma tiene sumo cuidado en no herir sensibilidades ajenas, en producir avances paso a paso, en procurar consensos amplios que aseguren la buena digestión de las medidas. Es, en fin, una socialdemocracia más solvente, que ahora deberá ponerse a prueba en el más difícil de los terrenos, el económico, en que las necesidades son muchas y las armas, escasas. Quizá para ello Zapatero sorprenda más bien pronto que tarde con un relevo significativo al frente de la vicepresidencia económica.