Rajoy cada vez más libre

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Federico Abascal
El ensayo de sesión de investidura deberá repetirse mañana, viernes, a partir del mediodía, en la seguridad de que a la segunda irá la vencida, es decir, que Zapatero será investido presidente con los votos de su partido. Ayer le faltaron ocho votos para la mayoría absoluta, pero si hubiera aceptado el precio que le fue sugerido, los nacionalismos catalán y vasco le habrían investido a la primera, y hoy estaría ZP enseñándole al Rey la lista del nuevo Gobierno, en el que la modificaciones serán escasas.
Prefiere Zapatero vivir con sus propios medios -169 escaños- que iniciar la legislatura endeudándose en el sistema crediticio del Parlamento. Tiempo habrá no sólo para los pactos de Estado, con Rajoy adelantando su disposición a firmarlos siempre que sean del gusto y sobre las materias que el PP señala, sino también para asuntos acaecederos de menor trascendencia.

Las fuerzas periféricas han comprobado en este primer intento de investidura presidencial que si Rajoy lograra despegarse realmente de los inquisidores populares, el entendimiento entre el PP y el Gobierno podría extenderse en esta legislatura sobre muchas cuestiones. También el PP habría percibido que los puentes que los nacionalismos le han tendido a Zapatero serían transitados por éste si la oposición popular deseara revivir su estrategia de aislamiento, que ha sido más bien estéril. En este caso, posible e improbable, el Gobierno se vería forzado a convertir sus relaciones con CiU o con el PNV en algo parecido a una alianza parlamentaria. Pero lo razonable, según todos los medios cercanos al Gobierno, todavía en funciones, serían los acuerdos circunstanciales sobre iniciativas concretas. Pagando incluso, pero a precio razonable.

Como en este preámbulo legislativo han quedado bien definidos los papeles a representar por cada grupo parlamentario, Rajoy ha procurado asegurarse el de líder de la oposición, lo que consiguió en su dúplica al presidente, ya que en la réplica estuvo monótono y cansino. Esto le refuerza internamente frente al hostigamiento refinadísimo que le dedica Esperanza Aguirre, quien ayer volvió a hacer un sarcasmo sobre la polvareda que levanta el simple hecho de decir que “a fecha de hoy no es mi intención presentarme” (al congreso del PP en junio, para disputarle la presidencia del partido a Rajoy), añadiendo la que se armaría si alguien dijera que sí piensa presentarse. El vicealcalde Manuel Cobo, hombre leal a Ruiz-Gallardón, criticó a la señora Aguirre por montar el escándalo que en este momento delicado para el PP está montando.

También cuelga de las espaldas de Rajoy el peso de Pizarro, número dos en su lista electoral y al que tendrá que buscar una nueva misión ya que en la de ayudarle a ganar las elecciones ha fracasado. Tarea de la mujer de su entera confianza en el grupo parlamentario, Sáenz de Santamaría, será la de evitar en el nuevo ambiente sin especial crispación que se estrena en el Congreso el gamberrismo que siguen practicando algunos diputados populares desde sus escaños, como el ex ministro Arias Cañete, al que sus compañeros, pero no todos afortunadamente, le siguen riendo las patochadas.