Rascarse el bolsillo

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

EDITORIALES
Quizá el mercado brusátil haya sufrido ya casi todo lo que tenía que sufrir. Lo cierto es que empieza a extenderse la impresión de que ya ha pasado lo peor, al menos bursátilmente hablando, por lo que cabe esperar una progresiva mejora del mercado en los próximos meses.
Sin embargo, nadie lanza las campanas al vuelo, por mucho que la Bolsa haya reaccionado, porque, aunque la crisis financiera pudiera estar acabando, la recesión económica parece tener mucho que colear. En Guadalajara, los ciudadanos miran con tiento el bolsillo y empiezan a recortar su gasto en algunos servicios y pequeños lujos. El pequeño comercio y los hosteleros han sido los primeros en dar la voz de alarma pero también otros como los taxistas o, incluso, las peluquerías notan que los alcarreños ya no gastan alegremente. Así las cosas, en este nebuloso –en términos económicos- arranque de legislatura, parece claro que se impone adoptar una serie de medidas contundentes. El Gobierno no tiene las soluciones en su mano (ni siquiera está en disposición de modificar la política monetaria) pero sí puede tomar decisiones de política económica: desde luchar denodadamente contra la inflación para erradicar de una vez ese diferencial de más de un punto que nos separa de los promedios europeos hasta incrementar todo lo posible la inversión pública en infraestructuras y en viviendas protegidas para compensar la caída de la inversión privada. Éste, el económico, es el verdadero problema que ha de centrar la preocupación política del poder y de la oposición. La confianza está puesta en Pedro Solbes Mira, que repite como vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía. Aunque desde la oposición se le haya reprochado ocultar la importancia de las dificultades económicas hasta el día después de las elecciones, los sectores empresariales creen útil su dilatada experiencia. La crisis, aunque proveniente del exterior, obligará a procurar un nuevo modelo de crecimiento.