Retrasos administrativos
01/10/2010 - 09:45
Por:
Editorial
El consejero de Ordenación del Territorio y Vivienda, Julián Sánchez Pingarrón, visitaba ayer las obras de la segunda fase de la vía de conexión de los polígonos en Guadalajara y anunciaba que los primeros coches podrán circular por ella el próximo año.
Con un presupuesto de 16,7 millones de euros, esta infraestructura viaria da continuación a la Ronda Norte, que enlaza la autovía A-2 con la carretera CM-101 entre Guadalajara y Fontanar, y también prolonga la primera fase de la vía de conexión de polígonos, que enlaza la carretera CM-101 con la CM-1002, que une la capital y Marchamalo. El objetivo es que esta nueva vía contribuya a sacar el tráfico provocado, fundamentalmente, por la actividad industrial generada en los polígonos y desahogue la circulación de estas vías e incluso de algunos puntos de la ciudad. Aunque todavía quedan meses para poder ver concluida esta infraestructura, resulta reconfortante observar cómo se cumplen los plazos de ejecución previstos (dos años) tras haber sufrido un notable retraso (también de dos años) en su fase administrativa previa. Esto significa que de no haberse registrado tanta demora en los trámites administrativos, la vía ya estaría acabada. Pero es el alto precio que tienen que pagar muchas obras de carácter público cuyos proyectos, lamentablemente, sufren demoras proporcionales, en muchos casos, al número de administraciones implicadas. En nuestra provincia tenemos grandes ejemplos como son la Autovía de la Alcarria y la remodelación de la calle Francisco Aritio. Aunque la primera fue, en un principio, un proyecto de la Junta de Comunidades que propuso la creación de esa nueva conexión entre Guadalajara y Tarancón, ahora es el Ministerio de Fomento el que se encargará de su ejecución, para la que tan sólo ha destinado 400.000 euros en sus presupuestos para 2010. En el segundo caso la falta de entendimiento entre el Ayuntamiento capitalino y el Gobierno regional hace que el proyecto duerma en algún cajón. Trámites burocráticos o malentendidos entre administraciones que se convierten en retrasos.