Servicios de limpieza
01/10/2010 - 09:45
Manuel Alcántara
Los griegos, que según Indro Montanelli, formaban un país de hinchas, suspendían las guerras cuando llegaban las Olimpiadas. Lo primero es lo primero y Píndaro debía urdir sus epinicios en honor de los atletas y sus laureles impávidos.
Ahora, en China, lo que están haciendo es acelerar las guerras para que no estorben al deporte, o sea, matar más deprisa, para que no se confundan las crónicas de guerra con las crónicas deportivas. Además, con vistas a los huéspedes, están limpiando las calles de indeseables. Amnistía Internacional denuncia que miles de personas hay casi tantas personas como personas chinas- están arrestadas en centros de reeducación.
Todos sabemos en qué consiste reeducar. Se trata de inducir verdades incontrovertibles que nadie, salvo una pequeña parte de la población, cree que son ciertas. Lo más extraño es que se desee siempre ocultar a los pobres. Se necesita un gendarme por cada mendigo. En la España de la elástica postguerra se enmascaraba a los mendigos por el procedimiento mejor: encerrándolos cuando llegaba algún huésped ilustre. También estaba prohibido mostrar descampados y solares céntricos. Se ponían grandes tapices para que no pudieran verse ni a los menesterosos ni los cascotes. Todo el mundo se fía de las apariencias, ya que eso es compatible con recelar de ellas. Total que quienes más trabajan en esas épocas históricas son los encargados de los servicios de limpieza.
Se han registrado 180 denuncias de violaciones al derecho de información. ¿Qué querían los huéspedes? ¿Que les programaran excursiones al Tíbet? La imagen que da un país acaba siendo el país, ya que sólo da tiempo a ver su representación. Son otras las medallas que quieren colgarse los organizadores, de ahí lo que tienen siempre de escaparate y de farsa estos grandiosos eventos. Aquí y en Pekín.
Todos sabemos en qué consiste reeducar. Se trata de inducir verdades incontrovertibles que nadie, salvo una pequeña parte de la población, cree que son ciertas. Lo más extraño es que se desee siempre ocultar a los pobres. Se necesita un gendarme por cada mendigo. En la España de la elástica postguerra se enmascaraba a los mendigos por el procedimiento mejor: encerrándolos cuando llegaba algún huésped ilustre. También estaba prohibido mostrar descampados y solares céntricos. Se ponían grandes tapices para que no pudieran verse ni a los menesterosos ni los cascotes. Todo el mundo se fía de las apariencias, ya que eso es compatible con recelar de ellas. Total que quienes más trabajan en esas épocas históricas son los encargados de los servicios de limpieza.
Se han registrado 180 denuncias de violaciones al derecho de información. ¿Qué querían los huéspedes? ¿Que les programaran excursiones al Tíbet? La imagen que da un país acaba siendo el país, ya que sólo da tiempo a ver su representación. Son otras las medallas que quieren colgarse los organizadores, de ahí lo que tienen siempre de escaparate y de farsa estos grandiosos eventos. Aquí y en Pekín.