Siesta con Telemadrid

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
EL COMENTARIO
JOSÉ GARCÍA DE LA TORRE - Periodista
De siempre (es un decir) se ha dicho que la siesta mejora el humor y el estado de ánimo; que la siesta es el invento español que más ha beneficiado a la humanidad y al que muchos deben el placer de la vida. Ha sido tan importante (se sigue diciendo), que los ingleses no han tenido más remedio que aceptar en su idioma la palabra “siesta”.
Incluso el político inglés Winston Churchill sostenía que después de la siesta se rinde mucho más. Bueno pues, ahora que yo mismo, luchador de toda la vida contra la fuerza del destino español, contra la fuerza de la siesta, le había cogido la postura a la serie de películas del Oeste que emite Telemadrid a esas precisas horas, resulta que un estudio de la Unidad de Neumología del hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres dice que “las personas que habitualmente duermen la siesta tienen un mayor riesgo de hipertensión arterial”.

Justo ahora que empezaba a dormirla bien con el ruido de las carretas atravesando los horizontes de grandeza y el mugido del ganado; con la posibilidad de seguir la acción de la historia echando unas cabezadas. Entre sueño y sueño, con mirada traspuesta, van saliendo los títulos de crédito y te enteras de que John Wayne se dispone a atravesar ese día un territorio infestado de indios, cuáqueros y cuatreros. Despiertas en mitad de la película, y la caravana apenas ha avanzado unas millas; después de la segunda cabezada, el objetivo de la expedición está a punto de alcanzarse felizmente, mientras los indios se retiran pacíficamente. La música de Tiomkin anuncia el fin de la siesta. Así deberían ser todas las películas de sobremesa. Series capaces de inducir al sueño con la misma eficacia que un valium. Sería de agradecer a Esperanza Aguirre que esta serie dure tanto como su mandato, capaz de garantizar durante temporadas enteras la necesaria relajación psíquica después de los sobresaltos producidos por los crispados informativos de la televisión madrileña en el sistema neurovegetativo. Pero, lo dicho, cuando ya le había cogido la postura a estos”siesta-western”, el estudio de esa Unidad de Neumología extremeña concluye afirmando que “una siesta de una hora puede ser reparadora a corto plazo, pero quedarse dormido sistemáticamente después de comer puede ser un síntoma de algo grave”. Como siempre, en este país, en cuanto alguien se hace alguna ilusión sale el experto de turno diciendo que nuestra sociedad no está preparada. No somos nadie.