Sobre la Ordenanza de Convivencia

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: Redacción
JUAN ANTONIO SALAMANCA PULIDO, Guadalajara
Hace siete años un grupo de personas decidieron que no iban a hacer eso tan genuinamente español de quejarse y no hacer nada ante la deriva sociológica que estaba tomando la sociedad de Guadalajara en particular y la sociedad española en general. Esta gente decidió organizarse mínimamente y se asociaron bajo el nombre de Foro Cívico de Guadalajara.
Se inició una lucha desigual contra una corriente de opinión que creía ver en el vandalismo, el botellón y la involución hacia nuestro estado evolutivo más primario, aires de libertad. Cuándo muchos ciudadanos y representantes políticos han visto que volvíamos a estar con todo esto en la cola de Europa se les han empezado a abrir los ojos. La tozudez del Informe Pisa ha contribuido decisivamente a esta caída del caballo.

Hoy tenemos aprobada una Ordenanza de Convivencia para la ciudad de Guadalajara que probablemente se extienda como la pólvora a otras ciudades españolas. Esta ordenanza como todo producto del quehacer humano, puede tener defectos y será su rodaje el que nos muestre donde está el grano y donde la paja. En cualquier caso esto no es lo verdaderamente importante.

Lo verdaderamente enjundioso será ver, como en todas las cosas de la vida, si hay voluntad por parte de políticos, educadores, medios de comunicación y ciudadanos en general de salir de este fangal sociológico y encumbrarnos en algo que verdaderamente eleva a una nación tanto o más que su PIB: la cultura y el acrecimiento de la sensibilidad, conceptos indisolublemente unidos a una sociedad cívica y respetuosa.