Solanillos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

El comentario
TEODORO ALONSO
He vuelto de nuevo a los pinares. Ahora he ido a la finca de Solanillos y su Centro de Educación Ambiental. Se trataba de la jornada de encuentro anual de las personas que participamos en el proyecto “Apadrina un árbol” y lo que allí he visto y oído, me ha dado ocasión a pensar y sentir que hay motivos, después de todo, para tener confianza en el ser humano, en el futuro. Después del desastre viene la recuperación, después del luto y el lamento, nuevas ideas y proyectos. Les diré por qué, lo que he visto y oído.
La finca e instalaciones de Solanillos, en medio del pinar de Mazarete, sufrió también las consecuencias del incendio. Lo que era un complejo dedicado a las vacaciones de verano de niños huérfanos quedó muy dañado y se ha restaurado como Centro de Educación Ambiental que funciona todo el año, que ocupa a 19 personas, entre ellas profesionales entusiastas como biólogos, ingenieros, forestales o pedagogos que allí trabajan y viven en los pueblos próximos. Llevan a cabo actividades y programas de educación, investigación y ocio, orientadas hacia la conservación de los montes y la sensiblización medioambiental. Acuden grupos de niños y jóvenes y está abierto a todo tipo de grupos que deseen reunirse allí en sus instalaciones para sus propios fines, siempre que respeten y sintonicen con sus valores conservacionistas.
Se han restaurado los pabellones del edificios anterior y construido un nuevo comedor y residencia. Todo ello con exquisito respeto a la tipología anterior y a la arquitectura tradicional de la zona en cuanto a materiales. En su interior total modernidad, buen gusto y funcionalidad. Son también un ejemplo en el uso de energías renovables, captación de aguas pluviales a través de escorrentías o de superficie, depuradora por oxidación total, recuperación de la Fuente Blanca para su consumo y de lagunas o navajos naturales, sus hábitats y fauna de anfibios .
Durante la jornada varios artistas o aficionados, con moto sierra o con gubia, han realizado esculturas en madera que luego subastan en beneficio del proyecto o bien adornan los espacios y edificios. Sorprende esa colaboración del arte con el medio ambiente tanto en los hitos del Rodenal y Ablanque como en Solanillos. Los niños han tenido juegos y actividades como la construcción de un chozón de pastor. La etnobiología, entendida como la conjunción de la cultura tradicional y el medio ambiente es otra señal de su enfoque interdisciplinar.
Todo esto está en un precioso paraje, que poco a poco renace y se recupera tras el incendio, pero entre unos pueblos solitarios, con escasos habitantes. Este proyecto pretende recuperar los montes y también crear empleo y dinamizar la zona. Ese es el sueño y la ambición de alguno de los hijos de esos pueblos, que ha hecho fortuna fuera, pero que devuelve a su pueblo la vida que le dio, a través de un proyecto que les permita resurgir de las cenizas, como el Ave Fénix, es Ave Felix Abánades.